Apnea del sueño en mujeres: cuando el cansancio diurno y el insomnio pueden estar diciendo algo más
Especialistas alertan que hasta un 75 por ciento de los casos en mujeres podrían quedar sin diagnóstico, en parte porque los cuestionarios y los estudios domiciliarios no siempre detectan el trastorno, sobre todo cuando no hay ronquidos intensos ni ahogos nocturnos.

Soy Ramiro Segundo, de Comunidades y territorio, y quiero compartir con ustedes un tema que nos toca de cerca a muchas mujeres, madres, docentes, enfermeras, cuidadoras, comerciantes, jubiladas, mujeres que sostienen la casa y el trabajo afuera, y que a menudo escuchan que su cansancio crónico, sus dolores de cabeza matinales y sus noches entrecortadas son cosas de la edad, de los nervios, de la menopausia, del estrés acumulado. Lo cierto es que, detrás de esos malestares tanes y tan poco atendidos, puede esconderse un trastorno respiratorio del sueño que avanza en silencio, que no avisa con ronquidos fuertes ni con ahogos, y que, según una revisión reciente, podría dejar sin diagnóstico a hasta un 75 por ciento de las mujeres que lo padece. La apnea obstructiva del sueño no es solo un problema masculino, y la ausencia de ronquidos intensos no descarta el cuadro.
La apnea obstructiva del sueño ocurre cuando la garganta se estrecha o se cierra de manera repetida durante el descanso, lo que disminuye el oxígeno y provoca despertares breves que, en la mayoría de los casos, no se recuerdan. Con el tiempo, ese esfuerzo constante del organismo se asocia con hipertensión arterial, diabetes y enfermedades cardíacas, dimensiones que cualquier profesional serio incorpora a la evaluación individual de la paciente. El cansancio durante el día, el dolor de cabeza al despertar, la dificultad para conciliar el sueño o para sostenerlo, los cambios de ánimo y los problemas de concentración pueden confundirse con estrés, con menopausia o con un insomnio clásico, cuando en realidad pueden estar hablando de algo distinto y tratable.
Por qué los estudios de rutina pueden no alcanzar
Los cuestionarios que usan datos como edad, peso, presión arterial y contorno del cuello sirven para estimar el riesgo, pero están calibrados sobre todo a partir de población masculina y tienden a identificar menos casos entre mujeres. Algunas pruebas domiciliarias, además, pueden registrar de manera incompleta ciertas alteraciones respiratorias, incluidas las que se concentran en la fase REM del sueño, una etapa especialmente relevante en la vida de la mujer. Por eso, si los síntomas continúan, un resultado inicial sin alteraciones no siempre alcanza para descartar la apnea: el médico puede indicar un estudio nocturno en un centro especializado, donde se observan de manera continua la respiración, la actividad cardíaca, los movimientos del cuerpo y las distintas fases del descanso, con un nivel de detalle que los equipos portátiles no siempre logran.
- Cansancio extremo durante el día, incluso después de dormir varias horas.
- Dolor de cabeza al despertar, sensación de pesadez o presión en la frente.
- Dificultad para conciliar el sueño o para mantenerlo de corrido.
- Cambios de ánimo, irritabilidad, niebla mental y problemas de concentración.
- Ausencia de ronquidos fuertes o de ahogos, lo que muchas veces se lee como tranquilidad, pero no excluye el diagnóstico.
- Hasta un 40 por ciento de las mujeres afectadas no refiere los síntomas más clásicos, como ronquidos intensos o ahogo nocturno.
Embarazo y menopausia: dos momentos clave para mirar el sueño
Durante el embarazo, los cambios hormonales y físicos pueden hacer aparecer apnea obstructiva del sueño o empeorar un cuadro previo que estaba sin diagnosticar. Por eso, su abordaje debe coordinarse de manera articulada entre el equipo obstétrico y un especialista en sueño, y si hay una cirugía programada, corresponde informar al equipo médico para tomar los recaudos necesarios. La menopausia, por su parte, también puede aumentar el riesgo, ya que la caída de estrógenos y progesterona modifica la estructura de la vía aérea y la forma en que el cuerpo regula la respiración durante la noche. En ambos escenarios, el llamado de atención es claro: ningún cansancio persistente debe normalizarse sin una evaluación adecuada.
Desde este espacio de Comunidades y territorio insistimos en lo que la comunidad médica viene pidiendo: que las mujeres consulten, que insistan si los síntomas no se van, que no se conformen con un “usted está estresada” cuando el cuerpo viene hablando hace meses. La apnea del sueño tiene tratamiento, y detectarla a tiempo cambia la calidad de vida, la salud cardiovascular y hasta la manera de atravesar la maternidad o la menopausia. Dormir bien no es un lujo, es un derecho, y detrás de cada mujer que amanece agotada puede haber un trastorno respiratorio esperando ser escuchado.
Comentarios
0Todavía no hay comentarios. Sé el primero.
Seguí leyendo

Las Grutas, Verano 2025: guía completa de precios de departamentos, hoteles, camping y dormis

Dormir menos con la edad: qué dicen los expertos sobre los cambios en el sueño

Estrategias de concentración en la era digital: lo que dicen los expertos.
