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Casero y Alacrán vuelven a las tablas con un show que propone arreglar el mundo con cinta y cuchillo

La dupla confirmó dos funciones de Cha Cha Cha 3.0 en Buenos Aires y Rosario. El guion lo sigue armando Alfredo y el Doctor Vaporeso promete ser la estrella.

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Marta TolabaCultura y espectáculos · 17 DE SEPT DE 2026 · 3 min de lectura

Vuelven. Y vuelven, como ellos mismos dicen, innovando para atrás, que es la única forma honesta de innovar cuando uno lleva décadas en esto. Alfredo Casero y Rodolfo Alacrán Samsó acaban de anunciar dos fechas de su espectáculo Cha Cha Cha 3.0: el 31 de octubre en el teatro Gran Rivadavia, en el corazón del barrio porteño de Vélez Sarsfield, y el 6 de noviembre en el teatro Astengo de Rosario. Lo hicieron con un video breve que ambos compartieron en sus redes, sin demasiado aspaviento, como quien te avisa por WhatsApp que llegó tarde a la cena.

Un guion en obra negra

Acá viene lo primero que hay que saber: la función ya tiene fecha, pero el contenido todavía no. O sea, comprás la entrada y te entregás al vacío creativo de Alfredo Casero, que es una tradición. “Todavía lo está armando Alfredo”, contó Samsó sin anestesia. El formato que iban a estrenar en Mar del Plata durante el verano pasado se suspendió, y este es el intento de rescate de ese material. Lo que uno se pregunta es cuánto de aquello sobrevivirá y cuánto se cocinará nuevo. Pero bueno, para eso está la improvisación, que en esta dupla no es un recurso: es un método de trabajo.

“Me encanta actuar con Alfredo. Arrancamos juntos en 1989 y desde entonces compartimos el nacimiento de hijos y nietos. Es una relación que ya tiene capas.”Rodolfo Alacrán Samsó

El Doctor Vaporeso y la estética del precariado tecnológico

El eje del show, según la presentación oficial, es el choque entre la vida cotidiana y la tecnología, o más bien las soluciones analógicas que aparecen cuando la tecnología falla o directamente sobra. En el centro de ese universo está el Doctor Vaporeso, un personaje que Casero viene cargando desde hace rato y que parece pensado para esta época: un tipo rodeado de piezas, mecanismos y explicaciones que nadie le pidió. (A mí me genera una ternura enorme este personaje, porque es el reverso exacto del influencer que te vende un curso de productividad: es alguien que todavía cree que las cosas se arreglan con cinta y un cuchillo.)

  • La tecnología como tema y como antagonista cómica.
  • Las respuestas improvisadas y los recursos analógicos como motor de humor.
  • El Doctor Vaporeso como hilo conductor del espectáculo.
  • Una mirada que rescata demoras, errores y contactos humanos sin idealizar el pasado.
  • El humor de siempre de Casero, heredero directo del ciclo televisivo que lo consagró.

Samsó, el partenaire que sostiene

Quiero detenerme un segundo en Alacrán, porque en una dupla así siempre queda expuesto el que hace los papeles más visibles y escondido el que sostiene la arquitectura. Rodolfo Alacrán Samsó no es un partenaire decorativo: es el que le da cuerpo al disparate de Casero, el que traduce, el que modera, el que toma el té de arroz en el Barrio Chino cuando Alfredo lo llama para tantear una idea. Esa reunión existe, la contó él, y dice bastante del modo en que trabajan: dos tipos que se conocen desde 1989, que vieron nacer a sus hijos y a sus nietos casi en paralelo, y que igual se siguen llamando para empezar de cero.

Después de la suspensión marplatense, Samsó siguió girando por la Costa Atlántica junto a Alfredo Silva. No se quedó esperando: armó su propio camino. Y ahora vuelve a la fuente, que es lo más sano que puede hacer un comediante cuando el material anterior quedó a medio hornear. Para mí esa es la mejor noticia de toda esta movida: que Alacrán no se comió el garrón del show suspendido, sino que se reacomodó y siguió.

Recomendación concreta

Si te gusta el humor con filo porteño, el que no necesita explicarse a sí mismo, y te copa la idea de ver a dos tipos laburando juntos desde hace más de tres décadas, sacá entrada para el Gran Rivadavia el 31 de octubre. Si no podés, Rosario te espera el 6 de noviembre en el Astengo. Llegan temprano, porque si el guion lo sigue armando Alfredo, uno nunca sabe si la función empieza a las 21 o a la hora en que Casero termine de decidir qué quiere contar.

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Marta TolabaCultura y espectáculos

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