Cerúndolo chocó otra vez con la puerta de los cuartos: Blockx lo dejó con las valijas en la puerta
El argentino volvió a quedarse en el umbral de los Grand Slam. El belga, con un partido a prueba de balas, lo superó en cuatro sets y le negó el salto que buscaba en el US Open.

A los cuarenta y dos minutos del primer set, Blockx ya tenía dos quiebres en el bolsillo y Cerúndolo miraba el techo de la cancha como pidiendo una explicación. La jugada llegó en el segundo game: peloteo largo, derecha cruzada del europeo que mordió la línea y el argentino devolvió a la red. El resto del partido fue una pelea contra esa misma pared.
El primer set, la diferencia que marcó todo
Cerúndolo tuvo ocho chances de quebrar y metió una sola. Blockx, en cambio, cambió dos de dos y se llevó el parcial 6-3 en cincuenta minutos. Lo que después se vio como paridad arrancó con ese handicap: el argentino corriendo de atrás desde el vamos, en una jornada donde el calor de Nueva York pegaba de lleno contra el cemento.
En el segundo, Fran reaccionó. Subió a la red, ganó trece de quince puntos ahí y se lo quedó 6-4. Por un rato pareció que la historia iba a cambiar.
Pero no. En el tercero y el cuarto, Blockx volvió a la trinchera de fondo, sostuvo cuando le apretaron y quebró en los momentos justos. Cierres 7-5 en ambos. Dos horas y diecinueve minutos de juego. El europeo se llevó el partido 6-3, 4-6, 7-5 y 7-5.
- 34 winners y 50 errores no forzados para Cerúndolo; 36 winners y 44 errores para Blockx.
- 3 de 17 chances de quiebre aprovechadas por el argentino; 6 de 12 por el belga.
- 137 puntos para Blockx, 133 para Cerúndolo: cuatro de diferencia en más de dos horas de pelea.
Otra vez en la puerta
Cerúndolo ya había pisado los octavos en Australia y Roland Garros. Ahora lo hizo en Flushing Meadows, pero el paso siguiente sigue sin llegar. Tres Grandes Slam, tres veces en el umbral, ninguna del otro lado. Blockx, veintiún años y un tenis de morsa que no te regala nada, fue el encargado de recordárselo.
El US Open ya es historia para Fran. En el ranking y en la gira que viene habrá que ver cómo digiere otro golpe de estos. Blockx, mientras tanto, sigue en carrera y empieza a ser un nombre para anotar. Hasta el próximo torneo, el tenis argentino se queda con la misma sensación de siempre: ilusión hasta el final, final sin el salto que falta.
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