Chaco teje una red para que nadie quede solo después de una crisis
Un proyecto en la Legislatura chaqueña propone ordenar la salud mental pública en nodos regionales, con equipos interdisciplinarios, guardias de crisis durante todo el año y un plan obligatorio de cuidados para cada paciente que pasó por una internación.

A veces uno se cruza con gente que parece haber salido de un pozo, pero todavía está agarrada de la soga con las dos manos. En la guardia donde yo cubro noticias, me tocó entrevistar a una mujer chaqueña de cuarenta y tantos que había intentado terminar con su vida tres meses atrás. La internaron, la estabilizaron y, en teoría, la dieron de alta. Pero después, en su casa del barrio Toba, no apareció nadie del sistema de salud a preguntarle cómo estaba. Tuvo que volver sola, en colectivo, al hospital, porque seguía escuchando una voz que le decía cosas horribles. Esa historia, que me dejó sin aire, es el espejo del problema que ahora la Legislatura del Chaco intenta resolver con un proyecto de ley: que ninguna persona quede abandonada a su suerte después de una crisis psiquiátrica.
De qué se trata la red que se quiere crear
La iniciativa, que se analiza en la cámara de diputados chaqueña, propone armar una Red Provincial de Salud Mental Comunitaria. No se trata de inventar nada desde cero, sino de poner en orden lo que ya existe: los dispositivos, los programas y los profesionales que hoy funcionan dispersos, cada uno por su lado, pasarían a un esquema único coordinado por el Ministerio de Salud provincial. La lógica es territorial: la provincia se dividiría en nodos regionales, pegados a las regiones sanitarias que ya están funcionando, y cada nodo tendría que armar un mapa propio de la población que le toca, de los servicios que hay y de las barreras que impiden que la gente llegue.
- Equipos interdisciplinarios con psicólogos, psiquiatras, enfermeros, trabajadores sociales, terapeutas ocupacionales y acompañantes terapéuticos, que se sumen de manera progresiva.
- Consultas ambulatorias, visitas a domicilio, intervenciones en crisis y seguimiento posterior a las internaciones, todo dentro del mismo circuito.
- Centros comunitarios, hospitales de día, espacios de rehabilitación psicosocial y dispositivos para acompañar a las familias, con eje en la integración educativa, laboral y social.
El plan individual de cuidados, la pieza clave
Lo que más me llamó la atención, y lo que más le habría cambiado la vida a la mujer que entrevisté, es un punto muy concreto del proyecto: para los casos que lo necesiten, el sistema estará obligado a armar un Plan Individual de Cuidados, con un equipo responsable asignado y un abordaje que incluya a la familia y al barrio del paciente. La idea es que ese plan funcione como una suerte de manual de instrucciones hecho a medida, con los teléfonos a los que llamar, los profesionales que intervienen y los pasos a seguir si la crisis vuelve. Piensen en la diferencia entre que a uno lo dejen en la puerta de su casa después de una cirugía sin una hoja con indicaciones, y que le expliquen cómo curarse, a quién llamar y qué señales de alarma tener en cuenta. Para una persona que salió de una internación psiquiátrica, esa hoja vale oro.
Guardias todo el año y prevención del suicidio
La otra pata fuerte del proyecto es la estrategia provincial de atención de crisis, que promete estar disponible las veinticuatro horas, los trescientos sesenta y cinco días del año. Cada nodo regional tendrá que definir sus propios protocolos para recibir consultas, evaluar al paciente, actuar cuando hay riesgo de vida y garantizar que el seguimiento no se corte. Además, la iniciativa pone un capítulo entero sobre la prevención del suicidio: integrar los programas que ya existen, priorizar el seguimiento de las personas en situación de riesgo y armar acciones de posvención, es decir, el acompañamiento a las familias que quedaron atravesadas por la pérdida de un ser querido en estas circunstancias. El texto, además, contempla capacitación obligatoria para los trabajadores de los servicios involucrados, aunque el detalle de esa formación quedó truncado en el material que me llegó. Si la ley se aprueba, el Ministerio de Salud chaqueño tendrá ciento ochenta días para presentar un plan de implementación con metas a cinco años, un plazo razonable para que la red deje de ser un papel y se convierta en algo que, como aquella mujer del barrio Toba, termine llegando a la casa de la gente.
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