Viernes, 28 de agosto de 2026
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Charli XCX se prueba como indie: 71 minutos en Varsovia y la pregunta que incomoda

La cantante británica protagoniza "Erupcja", una película chica, improvisada y filosa que pone sobre la mesa un debate incómodo: ¿se puede vivir a toda intensidad sin romper todo a su alrededor?

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Marta TolabaCultura y espectáculos · 28 DE AGO DE 2026 · 3 min de lectura

Hay algo muy de esta época en ver a Charli XCX encerrada en un departamento de Varsovia, hablando de compromiso y de miedo a la rutina, en vez de tirándose en un escenario con purpurina. La cantante, que en 2024 fue la reina del verano con "Brat", ahora se presta a un experimento cinematográfico pequeño, de bajo presupuesto y montado a fuerza de improvisación. La película se llama "Erupcja", dura apenas 71 minutos y llega a las salas de la mano de A24, aunque tiene el ADN del cine indie estadounidense de los noventa, no el de un gran estudio.

Una historia a cuatro manos (o cinco)

El detalle que mejor cuenta cómo se hizo "Erupcja" es el crédito: los cuatro actores principales figuran como coguionistas junto al director Pete Ohs. Eso no es marketing, es la prueba de que la película se construyó charlando, probando, descartando. El guion se armó tanto como se escribió. Eso se nota en pantalla: hay diálogos que suenan demasiado poéticos para ser espontáneos y otros que tienen la frescura de lo que salió en la primera toma.

  • Bethany (Charli XCX): una mujer a punto de recibir una propuesta de matrimonio que no sabe si quiere aceptar.
  • Nel: el vértigo, la noche, lo que no se puede controlar.
  • Rob: la estabilidad, la agenda ordenada, el novio que ofrece un plan.
  • Varsovia: una ciudad entera puesta como escenografía y como comentario silencioso.

El triángulo funciona como un viejo debate de bares, pero Pete Ohs lo filma con recursos reconocibles del indie norteamericano: voz en off sobre imágenes que cambian de color, planos largos en departamentos europeos y una protagonista que no termina de caer simpática. Esa decisión es de las más interesantes de la película: Bethany puede ser agotadora, egoísta, destructiva, y aun así la película no la juzga. Tampoco la justifica. La deja ser un problema para los demás.

Una carrera afuera del circuito grande

Charli XCX no se subió a un tren de la noche a la mañana. Antes de "Erupcja" ya había trabajado con el director japonés Takashi Miike, uno de los nombres más extremos del cine de género actual. Lo de esta película es distinto: no hay acción ni golpes de efecto, hay una mujer dudando en una cocina polaca. Para una artista acostumbrada al ruido, elegir un papel así dice bastante (o al menos intenta decirlo).

El punto flojo es el tiempo. 71 minutos para un triángulo amoroso que toca temas como el compromiso, la intensidad y el daño que una persona puede hacerle a otras son insuficientes. La película propone más de lo que desarrolla. Quedan cabos sueltos y matices que se intuyen pero no se exploran. Aun así, sostiene un tono propio y un humor seco que la separan del drama romántico convencional, ese donde todo se resuelve con una sonrisa y una declaración al atardecer.

¿Vale la pena resignar intensidad para construir algo más estable? ¿O la rutina es, como dice Bethany sin terminar de creerlo, una forma silenciosa de morirse un poco? La película no contesta. Lo que hace es dejar la pregunta flotando, como un departamento con la luz encendida en Varsovia. Si te interesa verla, buscá "Erupcja" en la cartelera de cine independiente más cercana y, por las dudas, andá con tiempo para charlar después: da para discutirla con un café encima de la mesa.

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Marta TolabaCultura y espectáculos

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