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Chupasangres para todos los gustos: cinco series para pasar el finde sin salir de casa

De la solemnidad gótica al humor desopilante, los vampiros tienen más vidas en la pantalla chica que en cualquier castillo de Transilvania. Un recorrido por cinco ficciones que van del anime al thriller psicológico, con creadores, elencos y motivos para darles play.

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Marta TolabaCultura y espectáculos · 23 DE SEPT DE 2026 · 3 min de lectura

Dicen que los vampiros no mueren, y vaya si tienen razón. Mientras Hollywood los recicla hasta el hartazgo, la televisión se dio el gusto de explorarlos con honestidad: los hay solemnes, ridículos, animados y hasta peleando a los golpes estilo kung fu. Acá va un relevamiento personal, a tono con el frío que ya se siente, de cinco series que confirman que el muerto que muerde sigue dando mucho material fresco.

Risa asegurada con un grupo de chupasangres de mala muerte

Para empezar por el humor (nada mejor que arrancar con una sonrisa antes de meterse en lo oscuro), Lo que hacemos en las sombras es la versión para TV de la película que hicieron Jemaine Clement y Taika Waititi. La diferencia es que acá se toman su tiempo: cinco temporadas para mostrar a cuatro vampiros neoyorquinos intentando compatibilizar el vuelo a Transilvania con la guerra territorial del edificio donde viven. Kayvan Novak, Matt Berry, Natasia Demetriou y Harvey Guillén encabezan un elenco que incluye también a Mark Proksch y Kristen Schaal. La premisa no podría ser más absurda: criaturas inmortales pendientes de quién sacará la basura y de cómo ascender en la escala social del barrio.

Drácula a la británica y NOS4A2, el vampiro con soundtrack

Si la cosa pide más respeto por el personaje, Mark Gatiss y Steven Moffat firmaron una Drácula en tres episodios de noventa minutos con Claes Bang como el conde y Dolly Wells y John Heffernan completando el triunvirato. Es una adaptación que se permite licencias y hasta ironías sobre el texto de Bram Stoker, pero mantiene la estructura gótica. En la misma línea de raíces literarias, NOS4A2 toma la novela de Joe Hill (sí, hijo de Stephen King) y la convierte en serie de la mano de Jami O'Brien, con un detalle que me ganó de entrada: la música corre por cuenta de Mike Patton y los efectos especiales se hicieron a la vieja usanza, con maquetas y trucos analógicos. Ashleigh Cummings y Zachary Quinto son los protagonistas de esta historia donde un vampiro capaz de viajar por los caminos del miedo persigue a una chica que también tiene lo suyo.

Penny Dreadful y la crema del gótico victoriano

Para los que quieran algo más pomposo, Penny Dreadful fue el capricho de John Logan: cruzar a Frankenstein, Dorian Gray y Drácula en una misma Londres victoriana, con Eva Green, Timothy Dalton, Reeve Carney, Rory Kinnear y Billie Piper haciendo de las suyas. No es estrictamente una serie de vampiros, pero el Conde tiene peso propio y el clima de thriller psicológico con aires de novela de terror decimonónica la vuelve una experiencia aparte. Es de esas ficciones que se toman su tiempo para desplegar el suspenso, ideal para ver de noche, con manta y mate.

Castlevania en anime y el delirio japonés de Sion Sono

El plato fuerte para los que crecieron frente a la consola: Castlevania adapta el videojuego ochentoso de Konami con guion del siempre prolífico Warren Ellis. Richard Armitage pone la voz de Trevor Belmont, James Callis, Graham McTavish y Theo James completan el reparto. La animación es adulta, la violencia no se ahorra y la saga se expandió con sucesivas temporadas que alargan la historia hasta convertirla en una de las mejores adaptaciones de un videojuego que se hayan visto en pantalla (y mira que la vara estaba baja).

Y si lo que se busca es un desborde sin reglas, Tokyo Vampire Hotel cruza clanes vampíricos, kung fu y un erotismo decididamente explícito bajo la dirección y el guion de Sion Sono. Ami Tomite, Yumi Adachi, Megumi Kagurazaka y Kaho protagonizan una ficción que es, básicamente, un manicomijo elegante. No es para todos los paladares, pero si uno está dispuesto a dejarse llevar, el delirio japonés tiene su encanto.

Recomendación concreta, ya que el catálogo es amplio: arrancar por Lo que hacemos en las sombras si lo que se necesita es distenderse; por Drácula de Gatiss y Moffat si se quiere algo más breve y cuidado; y dejarse tentar por Castlevania o Tokyo Vampire Hotel cuando se tenga ganas de animación para adultos. Los vampiros, mientras tanto, siguen vivos. Más vivos que muchos protagonistas del prime time.

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Marta TolabaCultura y espectáculos

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