Cindy Crawford se despidió de Presley y dejó al descubierto el silencio que eligió la familia durante casi un mes
La supermodelo publicó un mensaje en redes sociales junto a una foto en blanco y negro de su hijo, con alas de ángel. La familia había mantenido privacidad desde que se conoció la noticia de la muerte.

Parece una escena de los años dorados de Hollywood, pero no. Es una publicación de Instagram. Cindy Crawford eligió una foto en blanco y negro de su hijo Presley, con unas alas de ángel que le tapaban medio torso, para escribir lo que nunca quiso escribir: un mensaje de despedida pública (casi un mes después, ni un día antes ni un día después, justo en el límite de lo que se puede tolerar).
La cuenta oficial de la familia replicó el texto que la propia Crawford redactó. Dice así, textual: "Estamos profundamente desconsolados por la pérdida de nuestro amado hijo y hermano". Lo firma junto a Rande Gerber, el padre, y a Kaia Gerber, la hermana menor, que en este tipo de tragedias siempre es la que queda más relegada del relato y termina cargando con un duelo que no le dieron tiempo a procesar (acuerdense de esto la próxima vez que lean notas sobre famosos y sus familias ensambladas).
Un chico que pedía ayuda a gritos
Lo que más me llamó la atención del mensaje no es el dolor, que se da por descontado, sino una frase en particular: "Nos sentimos muy orgullosos de cómo vivió en este mundo, con bondad y vulnerabilidad". Vulnerabilidad. La palabra la eligieron con cuidado. En los meses previos, Presley había empezado a hablar en público de sus problemas de salud mental y de adicciones, dos temas que en Hollywood se siguen tratando como pecado y no como enfermedad.
“Estamos muy orgullosos de cómo vivió en este mundo, con bondad y vulnerabilidad.”Cindy Crawford
Presley tenía 27 años. Sí, veintisiete. Nació el 2 de julio de 1999 y murió el 20 de septiembre en una residencia de rehabilitación en Santa Mónica, Los Ángeles. El informe oficial dijo que la causa fue un paro cardíaco provocado por una sobredosis accidental. Es la fórmula que ya conocemos de memoria, el mismo parte médico que se repite en estas tragedias, como si la accidental sirviera de consuelo. No sirve.
El chico que no llegó a ser conocido
Quiero hacer un aparte por Presley Walker Gerber, más allá del apellido materno, que es lo primero que aparece en cualquier buscador. Fue modelo, claro, estuvo en campañas y desfilar, pero también intentó ser músico y escribió algunas canciones que circularon en plataformas chicas. Nunca terminó de encontrar su propio lugar (algo que, insisto, no tiene nada que ver con el éxito que se le supone por ser hijo de quien es). Hablo de él porque en general el periodismo se queda solo con la madre, con la hermana top, con la foto icónica de Crawford en los noventas, y se olvida de que era un pibe de veintipocos que luchaba con algo que no puede ganar solo.
Lo que sigue en silencio
El texto de Crawford termina con una frase que duele leer: "Hasta que nos volvamos a encontrar, nuestro dulce niño". La firma la cierran los tres. Y ahí, en ese "dulce niño", está condensado todo: un nene que murió lejos de los flashes que lo vieron crecer, en un centro de rehabilitación que se supone era la salida y terminó siendo el final.
Mi recomendación, si llegan a leer hasta acá, es que la próxima vez que aparezca una noticia así, antes de mirar el apellido famoso, busquen el nombre de la persona que murió. Presley Gerber no era solo "el hijo de Cindy Crawford". Era un pibe de 27 años con nombre, apellido, oficio a medio hacer y una pelea que perdió. Eso, al menos, merece ser recordado con sus propias palabras.
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