Lunes, 7 de septiembre de 2026
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Clint Eastwood, el viejo cowboy que todavía se mira al espejo y se gusta

A casi cincuenta años de su estreno, "El fuera de la ley" sigue siendo la película que la gente le recuerda en la calle. Repasamos por qué este western rancio y melancólico se niega a jubilarse.

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Marta TolabaCultura y espectáculos · 7 DE SEPT DE 2026 · 3 min de lectura

Hay algo profundamente reconfortante en escuchar a Clint Eastwood, octogenario y con cara de no haber dormido bien nunca, confirmar que una película suya de hace casi cinco décadas todavía se sostiene. Es como si tu tío abuelo te dijera que el Fiat 600 sigue andando. Pero no. "El fuera de la ley" (1976) no solo anda: para Eastwood es, ni más ni menos, su película preferida entre las propias. La que la gente le menciona cuando lo para por la calle, la que vuelve a ver de vez en cuando y sigue encontrando vigente.

Hay que decirlo con todas las letras: en un país donde el western es casi una religión, este film es la oveja negra que terminó siendo el santo patrono. Clint no solo la protagoniza: la dirige. Y se nota. Cada plano parece masticado con paciencia de hombre que sabe que el tiempo no apura porque, total, ya pasó todo.

La historia detrás del polvo

"El fuera de la ley" cuenta la venganza y la huida de Josey Wales, un granjero del Oeste que pierde a su familia durante la Guerra Civil y queda convertido en fantasma buscado. Eastwood la dirigió y la protagonizó en una época donde todavía quedaban resabios de la guerra de Vietnam fresca en la memoria estadounidense. El propio Clint lo dijo en la revista Empire: vio el guion como una alegoría. La de un país que se devora a sí mismo.

“La vi como una alegoría, pero trata tanto sobre la Guerra Civil, una de las más sangrientas e impactantes de la historia estadounidense porque enfrentó a estadounidenses contra estadounidenses. Trataba sobre un hombre decepcionado por eso.”Clint Eastwood

Los números que mandan

  • Costó unos 3 millones de dólares, una bicoca para los estándares actuales.
  • Recaudó más de 31 millones solo en el mercado norteamericano.
  • Diez años después hubo una secuela, pero sin Eastwood y sin pena ni gloria.

El piquito de la suerte

Entre los datos de color hay uno que me robó el corazón: Morgan Freeman, que trabajó con Eastwood en "Sin perdón", dijo que "El fuera de la ley" es la película del director que no puede dejar pasar. Uno imagina al señor Freeman, con esa voz de terciopelo gastado, citando un western de los setenta frente a un micrófono, y la imagen tiene algo de absurdamente perfecta.

La del notable poco conocido

Si hay que rescatar a alguien que no siempre figura en las conversaciones sobre este film, me quedo con Chief Dan George, el actor indígena que interpreta al jefe de la banda de fugitivos con la que Wales cruza medio país. Su mirada cansada y su humor seco le roban cada escena en la que aparece. Es el tipo de actuación que en otra época hubiera tenido más reconocimiento y que el tiempo fue dejando en el baúl de los de lujo.

“La volví a ver hace poco y todavía se mantiene muy bien.”Clint Eastwood

(Dato al margen: cuando un director de noventa y pico años decide volver a mirar una de sus películas y no se queja, algo está haciendo bien. O todo está haciendo bien.)

Recomendación concreta

Si nunca viste "El fuera de la ley", te diría que la pongas un domingo a la tarde, con un whisky en la mano y la calefacción puesta. No es una película para mirar de reojo mientras scrolleás el celular. Pide silencio, pide sillón, pide dos horas donde el mundo se calle. Y si ya la viste, podés repetirla sin culpa: Eastwood dice que se banca, y uno le cree. Al fin y al cabo, él estuvo ahí.

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Marta TolabaCultura y espectáculos

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