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Comensalidad: por qué el cómo y el con quién se come pesa tanto como el menú en la infancia

Un consenso de especialistas en nutrición pediátrica presentado en el 9° Congreso Argentino de Nutrición Pediátrica, organizado por la Sociedad Argentina de Pediatría, pone el foco en el entorno de la comida como factor clave para que los chicos construyan hábitos alimentarios saludables entre los dos y los diecisiete años.

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Ramiro SegundoComunidades y territorio · · 4 min de lectura
Comensalidad: por qué el cómo y el con quién se come pesa tanto como el menú en la infancia

La mesa es algo mucho más serio que un lugar donde apoyar el plato, y a mí, cada vez que lo pienso, me cuesta no emocionarme con lo que esa escena tan cotidiana termina construyendo en la cabeza de un chico. Hace tiempo que la nutrición infantil dejó de discutirse únicamente en términos de calorías, nutrientes y grupos de alimentos: ahora se sabe que el momento del día en que se come, la compañía que se elige y la manera en que se organiza ese rato pesan tanto como lo que efectivamente termina en el plato, y ese giro cambia por completo la conversación que las familias y los pediatras podemos empezar a dar en cada consulta.

Esa es, justamente, la idea central del consenso NutreAR, una propuesta desarrollada por PROFENI, el grupo de Profesionales Expertos en Nutrición Infantil, y que se presentó en el 9° Congreso Argentino de Nutrición Pediátrica, organizado por la Sociedad Argentina de Pediatría. Bajo la figura del especialista en nutrición pediátrica Federico Giovannini y un equipo de colegas de distintas provincias, el documento sistematiza evidencia y recomendaciones dirigidas a chicos de entre dos y diecisiete años, organizados por etapas con necesidades nutricionales bien diferenciadas entre un niño de dos, uno de diez y un adolescente de dieciséis.

Comensalidad: el concepto que pone en el centro todo lo que rodea al acto de comer

El concepto que articula toda la propuesta es el de comensalidad, es decir, el conjunto de prácticas, rutinas y vínculos que rodean al momento de la comida. No alcanza con definir qué alimentos son apropiados para cada edad: también importa cuándo se come, dónde, con quién y bajo qué reglas. En esa línea, el consenso busca correrse de las listas cerradas de “lo que se debe comer” y abrir la discusión hacia la construcción de un ambiente alimentario que acompañe, contenga y enseñe.

Uno de los mecanismos más firmes que el documento describe es el aprendizaje por imitación. Cuando un chico ve a sus padres, hermanos, tíos o amigos comer de manera variada, incorporar vegetales, probar frutas o aceptar distintos cortes de carne, ese repertorio se le transmite casi sin palabras y termina ampliando sus propias elecciones. Por el contrario, la selectividad alimentaria, esa costumbre de rechazar todo lo que no sea un puñado de alimentos siempre iguales, se vuelve más difícil de revertir si en la mesa cercana no hay alguien que muestre otras opciones, y los especialistas recomiendan ofrecer siempre algo nuevo y evitar que se consoliden menús demasiado restringidos, por más cómodos que resulten a la hora de cocinar.

La trampa del cuarto, la pantalla y la cena como momento clave

El consenso además pone el dedo en una de las escenas más repetidas de la adolescencia: a partir de los catorce o quince años, los chicos tienden cada vez más a comer solos, encerrados en el cuarto y frente a una pantalla. Esa práctica reduce drásticamente las oportunidades de construir los vínculos que la comida habilita, y por eso la recomendación concreta es sostener al menos una comida compartida por día, porque la cena suele ser el momento más viable dado que los horarios laborales, la escuela y las actividades deportivas hacen muy difícil coincidir en otros turnos. Lo importante es entender que la mesa no tiene que ser necesariamente familiar en un sentido estricto: cenar con amigos cumple exactamente la misma función de socialización y aprendizaje, y eso vale tanto como sentarse con los padres.

  • El consenso NutreAR fue desarrollado por PROFENI (Profesionales Expertos en Nutrición Infantil) y se presentó en el 9° Congreso Argentino de Nutrición Pediátrica, organizado por la Sociedad Argentina de Pediatría.
  • La propuesta está pensada para las edades que van de los dos a los diecisiete años, con recomendaciones diferenciadas por etapa.
  • El concepto central es el de comensalidad: todo lo que rodea al acto de comer, no sólo los alimentos elegidos.
  • El mecanismo clave es el aprendizaje por imitación: los chicos amplían su repertorio cuando ven a otros comer variado.
  • Se recomienda sostener al menos una comida compartida por día, y la cena suele ser la más viable por los horarios familiares.
  • La comensalidad también se extiende a la escuela, donde los comedores con planificación nutricional y las viandas preparadas en casa suman opciones.
RS
Ramiro SegundoComunidades y territorio

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