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Domingo, 4 de octubre de 2026
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Consumo pyme de septiembre: la plata se estiró apenas y el vuelto se gastó en lo justo

El relevamiento de CAME mostró un mes donde las compras se concentraron en lo necesario, con promociones bancarias y cuotas cortas como anzuelo. Indumentaria y calzado lideraron las subas, mientras que alimentos y bazar se quedaron atrás. En la frontera, la diferencia se nota en el chango y en la frecuencia con la que la gente cruza a comprar.

AG
Aníbal GuantayFrontera y comercio · · 3 min de lectura
Consumo pyme de septiembre: la plata se estiró apenas y el vuelto se gastó en lo justo

Las ventas minoristas de las pymes argentinas terminaron septiembre con una suba real de apenas 0,3% contra el mismo mes del año pasado y una caída de 1,2% frente a agosto, según el relevamiento que acaba de difundir la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME). En lo que va del año, el acumulado de los primeros nueve meses quedó 2,1% por debajo del mismo período de 2024. La foto, en definitiva, es la de un consumo que se mueve, pero conmos cortos: la gente compra, pero elige lo indispensable, lo más barato y lo que se puede pagar en pocas cuotas sin interés.

El cuadro general muestra que cinco de los siete rubros relevados vendieron más que en septiembre del año anterior. El podio lo comandó Textil e indumentaria, con un alza interanual de 5%, seguido por Calzado y marroquinería, con 3,5%. Más atrás aparecieron Ferretería, materiales eléctricos y materiales para la construcción, con 3,3%; Farmacia, con 1,5%, y Perfumería, con 0,7%. En el otro extremo, Bazar, decoración, textiles para el hogar y muebles retrocedió 3,4%, y Alimentos y bebidas se derrumbó 3,1%, un golpe significativo si se piensa que se trata de la base de la canasta familiar.

Mismo chango, menos mercadería

CAME leyó los números como un comportamiento de "supervivencia": los hogares priorizaron artículos de menor precio, recortaron gastos elevados y aprovecharon las promociones bancarias y los planes de pago en pocas cuotas sin interés para estirar el sueldo. El consumo estuvo empujado por la reposición de productos indispensables y por el cambio de temporada, que dio algo de aire a la indumentaria, aunque no alcanzó para evitar la caída mensual del conjunto. El informe adjudicó el retroceso contra agosto al fin del impulso que habían dejado las fechas festivas y la vuelta al colegio, en un contexto de ingresos ajustados y crédito más restringido.

Otro dato que cruza toda la lectura: vender más no siempre significó ganar más. Comerciantes de indumentaria y calzado consultados por la entidad reconocieron que aceptaron resultados negativos de rentabilidad con tal de contar con efectivo en la caja. Además, las mejoras de esos dos rubros se comparan con caídas profundas que habían tenido en septiembre de 2024, así que la recuperación es real pero relativa: se vuelve desde un piso muy bajo.

La venta online del local a la calle sigue acelerando

En paralelo, las operaciones por internet de los negocios que también tienen atención presencial treparon 19,4% interanual y 8,7% contra agosto, siempre según CAME. Esa medición corresponde únicamente a ese subconjunto de comercios, no al índice general, que reúne ventas por todas las modalidades. Aun así, confirma una tendencia que ya se venía viendo: el mostrador tradicional migra parte de su facturación a la pantalla, y el que no se sube, pierde porción de torta.

“Los hogares priorizaron artículos de menor precio, recortaron gastos elevados y aprovecharon promociones bancarias y planes de pocas cuotas sin interés para estirar el sueldo.”CAME, en su informe de septiembre

Qué cambia para el que cruza mañana

Para el lector que cruza a comprar del otro lado de la frontera, el cuadro tiene una lectura directa: el chango va a estar más cargado de ropa y calzado que de alimentos, y la diferencia de precio en bazar y muebles se va a notar menos que en otros rubros. La dinámica online también pesa del lado argentino, donde cada vez más locales ofrecen retiro en el día o envío a la zona, lo que obliga a mirar no solo el precio en la vidriera sino también el costo final con envío. En la calle, el pulso lo siguen marcando las promociones bancarias, los planes en tres o seis cuotas y la decisión de los comerciantes de aceitar la rentabilidad para no perder caja. El consumidor, mientras tanto, sigue afinando el lápiz: compra lo justo, financia lo que puede y deja para más adelante lo que no es urgente.

AG
Aníbal GuantayFrontera y comercio

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