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Sábado, 10 de octubre de 2026
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De Neuquén a Alaska sobre una Honda Navi: la despedida del mecánico que vende su taller para recorrer América

Nicolás Poblet, dueño de un taller mecánico en la capital neuquina, liquida su herramienta de trabajo y parte en noviembre con lo puesto: una moto chica, una carpa y un canal de YouTube para registrarlo todo.

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Ramiro SegundoComunidades y territorio · · 5 min de lectura
De Neuquén a Alaska sobre una Honda Navi: la despedida del mecánico que vende su taller para recorrer América

En la ciudad de Neuquén, capital de la provincia homónima, un mecánico de 39 años está cerrando el capítulo más estable de su vida para abrir uno que todavía no sabe cómo termina. Nicolás Poblet, titular de un taller mecánico en el que trabaja desde hace años, acaba de poner el negocio en venta y cada vez que firma un papel de transferencia siente que se achica un poco el Neuquén que conoce y se le agranda, en proporción inversa, el mapa entero de América.

La fecha precisa la maneja él: el mes que viene, ni bien pasen los primeros días de noviembre, se sube a una Honda Navi —una moto urbana, chica, pensada para la ciudad y no para atravesar continentes— y arranca una travesía que, en los papeles, debería terminar en Alaska, mucho más al norte, después de pasar por Ushuaia, la Ruta 40, Bolivia y toda Centroamérica. La estimación que maneja Poblet es de entre un año y medio y dos años sobre el asiento, con una advertencia que repite cada vez que le preguntan: no hay fecha de regreso y tampoco un itinerario cerrado, de modo que los plazos pueden estirarse o acortarse según lo que vaya encontrando en el camino.

El método: lento, austero y a la intemperie

La elección de la moto no es un capricho ni un error de cálculo: Poblet sabe que la Honda Navi no está diseñada para cubrir grandes distancias a alta velocidad, y precisamente por eso la eligió. Su idea es moverse a unos 60 kilómetros por hora y detenerse donde le llame la atención el paisaje, no donde lo apuren las horas. Para eso va a cargar lo justo y necesario: herramientas, un bidón extra de combustible y una carpa, esa última prevista para el 90 por ciento de las noches, ya que el plan es acampar al costado de la ruta o donde aparezca un lugar seguro para plantar el nylon.

  • La moto es una Honda Navi urbana, elegida a propósito por su bajo consumo y su simplicidad mecánica, aunque no esté pensada para grandes distancias.
  • La velocidad de crucero prevista es de 60 km/h, con paradas frecuentes según el ánimo y el terreno.
  • El equipaje se reduce a herramientas, un bidón extra de combustible y una carpa.
  • Aproximadamente el 90 por ciento de las noches serán bajo la carpa, al costado de la ruta o en algún sitio seguro que aparezca sobre la marcha.

El primer tramo lo tiene bastante claro en la cabeza, aunque todavía sin fechas cerradas: cruzar a Chile por algún paso de la zona, bajar por la Carretera Austral hasta Ushuaia, y desde allí subir por Argentina siguiendo la Ruta 40, esa columna vertebral patagónica que recorre el país de sur a norte pegada a la cordillera. Después viene el cruce a Bolivia, el ingreso a Centroamérica y, finalmente, el tramo norteamericano hasta Alaska.

El taller, los ahorros y el dinero que queda en Neuquén

La parte más difícil de la decisión no fue imaginar el camino, sino ordenar los papeles antes de subirse a la moto. Para financiar la travesía, Poblet liquidó o está liquidando la mayor parte de lo que tiene. El taller mecánico que dirige ya está en venta, y lo que obtenga por la transferencia tiene un destino fijado de antemano: su hijo Benjamín, de 17 años, lo recibirá como un colchón para lo que viene. El viaje en sí se sostendrá con algunos ahorros y con ingresos que espera ir generando durante el recorrido, ya sea con changas de mecánica o con el aporte de quienes sigan la aventura por las redes.

La decisión de partir la viene masticando desde hace años, y lo que más lo frenaba era, justamente, la edad de Benjamín. Ahora que el adolescente tiene mayor autonomía, padre e hijo lo conversaron cara a cara, evaluaron los tiempos y acordaron que el momento había llegado. Incluso existe la posibilidad de que Benjamín tome un avión hasta algún punto del camino y se sume a una etapa del viaje, una manera de compartir la ruta sin que el padre pierda del todo el contacto con su casa.

Astronavi, el canal que documentará la ruta

Para no perder ese hilo con su hijo, Poblet piensa llevar un dispositivo Starlink que le permita mantener comunicación satelital durante buena parte del recorrido, una decisión que él mismo describió como la única que le genera verdadera preocupación antes de partir. Lo demás —la mecánica, la intemperie, los pueblos desconocidos— lo resuelve sobre la marcha, como buen mecánico que conoce su moto al detalle y confía en poder arreglar la mayoría de los problemas técnicos que aparezcan.

“Lo único que realmente me preocupa en el viaje es poder mantener la comunicación con él.”Nicolás Poblet, mecánico y viajero

El 11 de octubre cumple 40 años. Pocas semanas después arranca. Mientras espera esa fecha, Poblet abrió un canal de YouTube y una cuenta de Instagram bajo el nombre Astronavi, un juego de palabras entre el nombre de la moto y la idea de perderse mirando hacia arriba, para documentar el recorrido con una premisa que él mismo repite: no va a mostrar solo los paisajes lindos, sino también los días en los que la ruta no sale como esperaba, porque entiende que esa mezcla —la belleza y el traspié— es, en definitiva, lo que hace que un viaje de esta envergadura se convierta en una historia que vale la pena contar.

RS
Ramiro SegundoComunidades y territorio

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