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De Neuquén a Caracas: el voluntario que cumplió el último deseo de un venezolano y se quedó a ayudar tras el terremoto

Juan Diego Lorente, al frente de la filial neuquina de Cruz Roja, viajó con las cenizas de Néstor Tovar Ibarra hasta Perú. Con esa misión cerrada, siguió hasta Venezuela, con recursos propios, para sumarse como voluntario frente a los efectos del sismo. En Caracas encontró, además, una historia que lo dejó sin dormir.

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Paola CardozoSalud y sociedad · 15 DE SEPT DE 2026 · 3 min de lectura

Me cuesta arrancar esta nota sin nombrar primero al hombre que ya no está. Se llamaba Néstor Tovar Ibarra, había nacido en Venezuela y vivía en Neuquén cuando una caída le cambió la vida para siempre. La lesión medular que le dejó el accidente lo mantuvo postrado durante 416 días en una cama del Hospital Provincial Neuquén, primero por las complicaciones propias de una parálisis de esas características y, ya casi sobre el final, por un cáncer de próstata que se le diagnosticó mientras seguía internado. Murió sin poder volver a su país. Y antes de morir, pidió algo puntual: que sus cenizas llegaran hasta su hermano Adrián, que vive en Perú. Esa fue la primera parte de esta historia.

Quien tomó ese pedido como propio fue Juan Diego Lorente, presidente de la Filial Neuquén de Cruz Roja Argentina. Lo cuenta con una mezcla de cansancio y de satisfacción que se le nota en la voz cuando uno lo escucha. Movió los hilos que hay que mover cuando se trata de cruzar fronteras con restos humanos, articuló con el Movimiento Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, y viajó. Las cenizas llegaron a destino y fueron entregadas a la familia en Perú. Ahí, en teoría, se cerraba la misión. Pero Lorente no regresó a Neuquén en el primer vuelo disponible.

De Perú a Venezuela, con plata del bolsillo

Lo que hizo después fue una decisión personal, y conviene contarla así porque eso fue: una decisión personal. Con fondos propios y con el respaldo de su familia, Lorente siguió viaje hasta Venezuela para ofrecerse como voluntario frente a los efectos del terremoto que azotó al país. Cruz Roja Argentina fue clara a la hora de las formas: no hay una misión operativa oficial de personal argentino desplegada en territorio venezolano. Lo que sí hubo, y lo aclararon también, fue apoyo material y económico de la institución, y existen los mecanismos para activar un despliegue formal si la emergencia lo llegara a requerir. Lorente, mientras tanto, ya estaba en Caracas por cuenta propia.

En Caracas recorrió lo que siempre se recorre después de un sismo fuerte: edificios dañados, estructuras colapsadas, sectores donde todavía se nota el golpe de la tierra. Y en una de esas recorridas, casi sin buscarlo, apareció la segunda parte de esta historia, la que me parece que vale la pena contar con más detalle.

La plaza, el profesor y la madre de 73 años

Cerca de su alojamiento había una plaza con un gimnasio al aire libre que funciona hasta la medianoche, sin costo y con un profesor que orienta a quien se acerque. Lorente, ligado desde hace años al culturismo, se paró ahí y empezó a charlar. La conversación fue subiendo de tono sin que ninguno de los dos se diera cuenta. El profesor comenzó a hablar de pérdidas familiares provocadas por el terremoto, de un distanciamiento largo con su madre, una mujer de 73 años, y de un lugar puntual, muy golpeado por el sismo, al que había intentado acercarse pero no había podido solo por el peso emocional que le generaba.

Ahí entendí, mientras Lorente me lo contaba, por qué me había llamado la atención este caso. El voluntario neuquino decidió quedarse cerca de ese hombre. Quiere estar a su lado cuando intente el reencuentro con la madre y cuando finalmente se acerque a ese sitio al que no pudo volver solo. Me parece que eso, más que cualquier operativo, es lo que define a una organización como Cruz Roja: gente que se queda. Y también me parece que es lo que mejor describe a este periodista y a su tarea, que es justamente andar por los márgenes de la noticia para encontrar las historias que suelen quedar afuera.

“Yo ya había cumplido con lo que Néstor me pidió, que era lo más importante. Pero cuando vi a ese hombre en la plaza, supe que me tocaba quedarme un poco más.”Juan Diego Lorente, presidente de la Filial Neuquén de Cruz Roja Argentina
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Paola CardozoSalud y sociedad

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