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Después de los 30, los huesos también se cuidan: lo que una especialista recomienda para evitar fracturas silenciosas

La masa ósea llega a su punto máximo cerca de los 30 años y, a partir de ahí, empieza un trabajo lento de conservación. La especialista Elaine Dennison explica qué hacer para mantener el esqueleto fuerte y por qué una fractura aparentemente menor puede ser la primera señal de alerta.

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Paola CardozoSalud y sociedad · 22 DE SEPT DE 2026 · 3 min de lectura

A veces una fractura llega sin aviso. Una mujer se tropieza en la vereda, cae desde su propia altura y termina en la guardia con la muñeca rota. Los estudios muestran que ese hueso estaba más frágil de lo que ella imaginaba. Esa es, justamente, la trampa de la osteoporosis: suele avanzar en silencio hasta que aparece la primera lesión. Por eso, cuando un adulto mayor llega a consultorios y guardias con una fractura así, los profesionales ya sospechan que el esqueleto viene perdiendo densidad desde hace tiempo, muchas veces desde décadas atrás.

El punto de partida: una masa ósea que llega al máximo y empieza a desgastarse

Yo lo explico así: los huesos son como las paredes de una casa. Hasta los 30 años, la obra gruesa está terminada y la estructura es la más sólida que va a ser nunca. Después, todo es mantenimiento. La masa ósea sigue renovándose, pero si la degradación supera a la formación, la pared pierde grosor y firmeza. Esa es la base sobre la que trabaja la especialista Elaine Dennison cuando advierte que el cuidado tiene que empezar mucho antes de la vejez.

La menopausia es uno de los momentos bisagra. La caída de estrógenos acelera el desequilibrio entre lo que se forma y lo que se pierde. Y a eso se suman enfermedades que dificultan la absorción de nutrientes, el uso prolongado de corticoides, el tabaquismo y los antecedentes familiares de fracturas de cadera, muñeca o columna. Todos esos factores, solos o combinados, justifican una consulta médica y, en muchos casos, un estudio de densitometría ósea o una evaluación con herramientas como FRAX, que permiten estimar el riesgo a diez años.

Tres pilares cotidianos: movimiento con carga, alimentación y prevención de caídas

Dennison resume el cuidado en una fórmula sencilla de explicar y difícil de sostener en el tiempo: ejercicio que le exija esfuerzo al esqueleto, una mesa variada y una casa que no se vuelva una trampa. La lógica es que la resistencia del hueso importa, pero también la posibilidad de evitar el golpe.

  • Ejercicio con carga y fuerza: subir y bajar de una plataforma, correr, saltar y los trabajos con pesas le imponen al hueso el estímulo mecánico que necesita para mantenerse denso. Los músculos, al tirar del esqueleto, también le transmiten tensión y favorecen su adaptación. Quienes tengan baja densidad en la columna o problemas de espalda deben pedir orientación profesional antes de levantar peso.
  • Natación con un asterisco: mejora la fuerza muscular y la capacidad cardiovascular, pero el agua sostiene el cuerpo y descarga al esqueleto. Por eso, en términos de estímulo óseo, no reemplaza a las actividades con impacto.
  • Alimentación con calcio, proteínas y vitaminas clave: leche, yogur, queso, alimentos fortificados y algunos vegetales aportan calcio. La vitamina D es indispensable para absorberlo y mineralizar el hueso. Las vitaminas K y C y el magnesio completan el cuadro dentro de una dieta con frutas y verduras.
  • Prevención de caídas en el hogar y en la calle: mantener la fuerza muscular, la movilidad y el equilibrio reduce el riesgo de que un tropiezo termine en fractura. La iluminación, las barandas y el orden de los ambientes cuentan.

En la guardia, vuelvo a pensar en la mujer del principio. Si alguien le hubiera explicado a los 35 que su pared ósea estaba en pleno mantenimiento, quizá hoy no estaría con el yeso. Y si en la familia alguien se quebró la cadera después de un resbalón menor, esa información vale oro en la consulta. Dennison lo repite como un mantra: una fractura por caída baja no es un accidente, es un mensaje del cuerpo. Y llega tarde si no se escucha antes.

PC
Paola CardozoSalud y sociedad

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