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Dos frutas que mueven la balanza del estreñimiento: por qué el kiwi y la ciruela pasa se ganan un lugar en la mesa

Antes de salir a comprar un laxante, conviene revisar la alacena. Lo que dice la evidencia sobre estas dos frutas, cómo actúan en el intestino y cuándo conviene elegir una u otra.

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Paola CardozoSalud y sociedad · 4 DE SEPT DE 2026 · 4 min de lectura

Recuerdo a Marta como si la hubiera visto ayer. Llegó a la guardia una mañana de martes, con la cara desencajada y una queja que escuchamos más de lo que admitiríamos: hacía cinco días que no iba al baño y la panza se le había puesto como un tambor. No era la primera vez. Venía soportando semanas de distensión, de idas y vueltas al baño que terminaban en frustración, y un día decidió que no daba más. Mientras le acomodaba la camilla, me preguntó algo que escucho casi a diario: si había algo natural, algo de la fruta, que la ayudara a dejar de pasarla tan mal. Le hablé del kiwi y de la ciruela pasa, dos protagonistas inesperados de la consulta gastroenterológica, y la conversación se extendió hasta que la derivaron con un especialista. Esa misma pregunta, con distintos rostros, vuelve cada semana a la guardia.

El estreñimiento es uno de los motivos de consulta más frecuentes en gastroenterología. Antes de pasar a los medicamentos, las recomendaciones iniciales pasan por mover tres palancas: la alimentación, la cantidad de líquidos que se ingiere y la incorporación de fibra de manera gradual, sin atropellarse. En ese recorrido, dos frutas concentran buena parte de la evidencia disponible y aparecen una y otra vez en estudios clínicos y guías de salud digestiva: el kiwi y la ciruela pasa. La Organización Mundial de Gastroenterología sitúa a la fibra y a la hidratación como los pilares del abordaje dietario, y las dos responden a ese perfil, aunque por caminos bien distintos.

El kiwi: agua retenida en el intestino y deposiciones más blandas

El kiwi aporta fibra soluble e insoluble y tiene una capacidad particular para retener agua en el intestino delgado. Si uno lo piensa como una esponja dentro de una cañería, la imagen ayuda: el agua queda atrapada en esa masa y el contenido intestinal avanza más blando, más formado y con menos esfuerzo. Un ensayo multicéntrico, revisado por el American College of Gastroenterology, encontró que comer dos kiwis verdes por día se asoció con un aumento de al menos una evacuación espontánea completa y media por semana en personas con estreñimiento funcional o con síndrome de intestino irritable con predominio de constipación. El mismo análisis registró mejoras en la consistencia de las heces y en el esfuerzo que hacía falta para evacuar.

La ciruela pasa: el truco está en el sorbitol y en los compuestos fenólicos

La ciruela pasa trabaja por una vía diferente. Además de fibra y pectina, contiene sorbitol, un alcohol de azúcar que el intestino delgado absorbe de manera incompleta. Lo que no se absorbe atrae agua hacia la luz intestinal, y ese plus de líquido ablanda las heces y facilita el paso. Una revisión publicada en la base de datos de los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos identificó además compuestos fenólicos en la ciruela pasa como factores que aportan a su efecto laxante. La acción parece apoyarse más en aumentar el volumen del bolo fecal que en acelerar el tránsito intestinal total, que es otra cosa.

Qué dice la comparación entre las dos y qué tener en cuenta

  • Estudios comparativos que incluyeron kiwi, ciruela pasa y psyllium registraron mejoras similares en la frecuencia de evacuaciones espontáneas completas en personas con estreñimiento crónico: no surge un ganador indiscutido.
  • La diferencia práctica pasa por la tolerancia: el kiwi tiende a generar menos distensión y menos molestias digestivas, mientras que la ciruela pasa mantiene una ventaja cuando el problema principal son las heces duras.
  • En ambos casos los especialistas recomiendan una incorporación gradual: sumar la fruta de a poco, beber suficiente agua a lo largo del día y observar cómo responde cada organismo antes de aumentar las porciones.

Vuelvo a Marta un segundo, porque su caso resume lo que la evidencia viene diciendo: ninguna fruta resuelve sola un cuadro de estreñimiento, y mucho menos un cuadro crónico. El kiwi y la ciruela pasa son dos herramientas serias, con respaldo clínico, útiles cuando el cuadro es leve o moderado y cuando hay margen para ajustar la dieta antes de pasar a fármacos. Si el problema se repite, si hay dolor, sangrado o cambio de hábito que no se explica, la indicación es la de siempre: consultar. La fruta puede ser el primer paso, pero no reemplaza la mirada de un profesional que evalúe qué está pasando del otro lado de la camilla.

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Paola CardozoSalud y sociedad

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