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Miércoles, 28 de octubre de 2026
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Dos jóvenes, un banquete y ningún respeto por las reglas: vuelve Las margaritas

La película de Vera Chytilova, estrenada en Checoslovaquia en 1966, está disponible en plataformas digitales. Su humor absurdo y su audacia visual siguen provocando preguntas.

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Marta TolabaCultura y espectáculos · · 2 min de lectura
Dos jóvenes, un banquete y ningún respeto por las reglas: vuelve Las margaritas

Hay películas que se sientan a la mesa con buenos modales. Las margaritas prefiere arruinar el banquete. Y, de paso, incomodar a cualquiera que espere una lección ordenada sobre cómo debe comportarse una señorita.

Estrenada en 1966 y dirigida por Vera Chytilova, esta obra checoslovaca concentra en 76 minutos una mezcla de humor, provocación y experimentación visual. Hoy se puede ver en plataformas digitales, una oportunidad para acercarse a una película que no perdió su capacidad de descolocar.

Una rebeldía que no pide permiso

Las protagonistas son dos jóvenes llamadas Marie. No trabajan, no buscan pareja y tampoco parecen interesadas en cumplir con los papeles que la sociedad espera de ellas. Engañan a hombres que esperan sacar provecho del encuentro, juegan con la comida y avanzan entre caprichos y destrozos.

Pero Chytilova no las convierte en modelos de virtud. Pueden ser crueles e irresponsables. Ahí encuentro una de las fuerzas de la película: su libertad resulta incómoda también para quien mira. La amistad y el placer ocupan el lugar de los discursos solemnes (por suerte, nadie viene a explicarnos qué pensar).

En la Checoslovaquia de control comunista, la película generó fricciones con las autoridades. Una escena en la que las jóvenes destruyen un banquete fue cuestionada por el desperdicio de alimentos. La obra también desconcertó a la crítica.

Una forma de mirar que todavía sacude

El desafío no está solo en lo que hacen las protagonistas. Chytilova altera la continuidad, combina texturas y juega con los colores, el montaje y la composición. El resultado se aleja del cine convencional de los años sesenta: en vez de llevarnos de la mano, nos deja buscar el sentido entre el desconcierto y la risa.

Con el tiempo, Las margaritas admitió lecturas distintas: crítica social, ejercicio de estilo y antecedente del cine feminista experimental. Yo recomiendo verla sin esperar personajes ejemplares ni respuestas cómodas. Es breve, pero tiene mucho para conversar después.

Por Marta Tolaba, Cultura y espectáculos.

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Marta TolabaCultura y espectáculos

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