Dos pasos a Chile siguen abiertos desde Neuquén, pero la cordillera exige cadenas y paciencia al volante
Los pasos internacionales Pino Hachado y Cardenal Samoré están habilitados para todo tipo de vehículos, según los partes de Vialidad Nacional del lunes por la mañana. Calzada húmeda, hielo en cotas altas, neblina y una alerta amarilla por tormentas en toda la provincia.

En la zona cordillerana de Neuquén, la jornada de este lunes encuentra a quienes planifican cruzar a Chile con una noticia que, en medio del invierno austral, puede leerse casi como un alivio: los dos pasos internacionales que conectan al territorio provincial con el país trasandino se mantienen abiertos y habilitados para la circulación de todo tipo de vehículos, de acuerdo con los partes oficiales difundidos durante la primera mañana por la delegación local de Vialidad Nacional, lo que ratifica que las tareas de mantenimiento y despeje que el organismo viene desplegando en la alta montaña han permitido sostener la transitabilidad a pesar de la llegada de un nuevo pulso de mal tiempo que ya se hace sentir en toda la región.
Pino Hachado: hielo, neblina y presencia de animales sueltos sobre la calzada
En el paraje de Pino Hachado, sobre la ruta nacional 22 y luego por la 13, el parte emitido a las 7.05 describe un panorama típicamente invernal que los viajeros avezados conocen bien: la calzada se presenta húmeda en toda su extensión, con sectores puntuales donde el hielo se ha consolidado sobre el pavimento y donde la neblina reduce de manera considerable la visibilidad, una combinación que obliga a circular con luces bajas encendidas, a mantener una velocidad moderada y a anticipar cada curva con el pie ligeramente apoyado sobre el freno para no perder la tracción en los tramos donde el asfalto se vuelve traicionero, mientras que el reporte suma dos datos que nunca son menores a la hora de emprender un cruce cordillerano: por un lado, la presencia de animales sueltos en la traza, una advertencia que suele traducirse en la necesidad de extremar la atención sobre todo en horarios crepusculares y, por el otro, un riesgo cierto de caída de rocas en el kilómetro 48, sector en el que equipos de Vialidad Nacional ya se encuentran trabajando para garantizar la seguridad de quienes transitan.
El cuadro se completa con una advertencia que los organismos de emergencia vienen repitiendo desde el inicio de la temporada invernal y que, sin embargo, todavía encuentra a viajeros desprevenidos: para circular por Pino Hachado es obligatorio portar cadenas físicas en el vehículo, tal como lo establece la normativa de Vialidad Nacional para los pasos cordilleranos cuando las condiciones meteorológicas y el estado de la calzada lo requieren, y esa obligación debe interpretarse de manera estricta porque no basta con tenerlas guardadas en el baúl del acompañante, en la caja de herramientas o en el asiento trasero, ni alcanza con llevar cadenas textiles o de otro material si el organismo exige expresamente las metálicas, de modo que el control fronterizo puede convertirse en un punto de no retorno para quien no haya cumplido con este requisito elemental antes de salir.
Cardenal Samoré: lluvia intermitente abajo y aguanieve a medida que se gana altura
En el paso Cardenal Samoré, el otro gran corredor que une a la provincia de Neuquén con el sur de Chile a través de la ruta nacional 231, la lectura del parte emitido a las 7.20 arroja matices diferentes pero igualmente exigentes para el conductor, ya que la calzada se encuentra despejada y húmeda en los tramos iniciales, con registros de lluvia intermitente que van y vienen sobre el asfalto a medida que el vehículo desciende hacia el lado chileno, mientras que a medida que se gana altura la precipitación se transforma en aguanieve y, eventualmente, en nieve, un fenómeno que torna la marcha más lenta y que exige, como en cualquier cruce de montaña, una lectura constante del entorno y una predisposición a detener la marcha si las condiciones superan el umbral de seguridad que cada conductor está dispuesto a asumir.
Recomendaciones oficiales y un dato central: la alerta amarilla por tormentas
Desde Vialidad Nacional recordaron una serie de recomendaciones que conviene tomar como una guía práctica antes de poner el vehículo en marcha: revisar el estado general del auto, verificar la presión y el dibujo de los neumáticos, asegurarse de que las luces funcionen correctamente, llevar el tanque de combustible con un margen razonable, cargar agua, alimentos y abrigo para todos los ocupantes, y aumentar las distancias de frenado porque sobre calzada húmeda la capacidad de detención del vehículo se reduce de manera significativa, al tiempo que pidieron evitar maniobras de sobrepaso en toda la traza, respetar las velocidades máximas indicadas y, sobre todo, no subestimar las señales que el clima y la montaña van ofreciendo durante el trayecto, porque en la cordillera el margen entre un viaje seguro y un incidente puede medirse en metros y en segundos.
- Llevar cadenas físicas obligatorias en ambos pasos, no cadenas textiles ni dejarlas en casa.
- Circular con luces bajas encendidas y velocidad moderada por la calzada húmeda.
- Aumentar las distancias de frenado y evitar maniobras de sobrepaso en toda la traza.
- Consultar los partes actualizados en argentina.gob.ar/rutasnacionales o a los teléfonos 0800-222-6272 y 0800-333-0073, de lunes a viernes de 9 a 17.
- Atender la alerta amarilla por tormentas vigente en toda la provincia del Neuquén.
A ese panorama hay que sumarle un dato que los organismos de defensa civil vienen difundiendo y que atraviesa por igual a toda la geografía neuquina: rige una alerta amarilla por tormentas que abarca la totalidad del territorio provincial, con lluvias de variada intensidad que se esperan en períodos cortos, posible caída de granizo y ráfagas de viento que pueden superar los 60 kilómetros por hora, condiciones que no se limitan a la zona cordillerana sino que se extienden a los valles, la meseta y la región de la Confluencia, de modo que quien tenga previsto emprender el cruce debe asumir que la inestabilidad lo va a acompañar desde la salida misma y no únicamente en la alta montaña, lo que vuelve doblemente importante informarse antes de partir, revisar el parte actualizado y, llegado el caso, postergar el viaje si la evaluación del riesgo así lo sugiere, porque en materia de cordillera la prudencia nunca es excesiva y la montaña, como dicen los baqueanos del lugar, siempre tiene la última palabra.
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