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Dublín, 1868: alguien murió y dejó una fortuna en cerveza. Adivinen qué pasó después

Netflix estrena "La casa Guinness", la serie de Steven Knight sobre la dinastía que inventó la cerveza negra más famosa del mundo y que, como toda familia con plata, no se soportaba entre sí. Ocho capítulos para confirmar que el siglo XIX irlandés era tan violento como cualquier reunión de consorcio porteño.

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Marta TolabaCultura y espectáculos · 4 DE SEPT DE 2026 · 3 min de lectura

A esta altura uno ya sabe cómo termina cualquier historia de herederos: mal. Pero acá lo entretenido es ver cuánto tarda en estallar. "La casa Guinness" arranca en 1868 con la muerte de Benjamín Lee Guinness y la pregunta incómoda que sobrevuela cada velorio de rico: quién se queda con qué, y a quién le toca pelear.

Dublín como tablero de ajedrez

Steven Knight, el mismo que convirtió a los Peaky Blinders en un fenómeno global, vuelve a apostar por el drama de época con peleas de clase, violencia larvada y familias que se quieren cada vez menos. La diferencia es que acá no hay gangsters de Birmingham sino la crema irlandesa del siglo XIX, que viene a ser lo mismo pero con mejores modales y peor prensa. La serie no se queda en la sala de estar de los Guinness: usa el contexto de una Irlanda desigual y convulsionada como espejo para mostrar lo que pasaba puertas adentro del imperio cervecero. Es decir, mientras afuera había pobres y tensiones políticas, adentro había hermanos discutiendo por la torta (que en este caso era una cervecería).

Arthur y Edward Guinness quedan en el centro de la escena, pero el resto de los herederos también tiene intereses cruzados, y esas disputas son las que marcan el pulso de los ocho episodios. El elenco lo lidera Anthony Boyle, acompañado por Luis Partridge y Emily Fairn. Pero si me preguntan a quién hay que prestarle atención, me quedo con Fionn O'Shea, que se está ganando un lugar propio en el reparto con una composición más silenciosa y, por eso, más inquietante. (Siempre me pasa lo mismo: el que menos alborota en el casting suele ser el que después se roba la pantalla. Apunten el nombre.)

Por qué mirar esta serie (y por qué esquivarla)

  • Sirve para entender cómo se construyó un imperio que todavía hoy sobrevive en cada pinta que se sirve en el mundo. Si te tomaste alguna vez una Guinness, esta serie te explica quién te la cobró.
  • Tiene a Steven Knight manejando el guion, y eso significa ritmo, diálogos filosos y una puesta en escena que no aburre ni un segundo. El hombre sabe lo que hace.
  • El contexto histórico está bien integrado: no es un adorno, es parte del conflicto. La Irlanda del siglo XIX no es decoración, es protagonista.
  • Funciona capítulo a capítulo: ocho episodios es la cantidad justa para engancharse sin que la estiren como chicle, como hacen otras producciones que se creen Marvel.
  • Ojo: si no te interesa el drama familiar ni el siglo XIX irlandés, probablemente te aburra. Acá no hay espadas ni dragones. Hay herederos, secretos y mucha, mucha cerveza negra.

Mi recomendación concreta: maratón de fin de semana, pantalla grande y, si se animan, una Guinness a mano. No es obligatorio, pero ayuda a entrar en clima. Y después me cuentan si les parece que estas series sobre familias reales le ganan o no a las ficciones puras, porque esa es la pregunta que vale la pena discutir.

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Marta TolabaCultura y espectáculos

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