Lunes, 14 de septiembre de 2026
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El apellido que nació de un trabalenguas en la radio y terminó siendo marca registrada

Toto Kirzner contó la historia detrás de "Suar": un cantante lírico al que nadie en el estudio podía nombrarlo, un locutor que improvisó un apodo y un hijo que, cuando le ofrecieron sumarse, dijo que no.

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Marta TolabaCultura y espectáculos · 14 DE SEPT DE 2026 · 3 min de lectura

A veces las marcas más pesadas de la cultura popular nacen de un momento de pura incomodidad. Imaginate la escena: un cantante lírico con pedigree europeo entra a un estudio de radio porteño y los locutores lo miran como si les hubieran tirado un examen de fonética en hebreo. El resultado no fue un escándalo, fue algo mucho más duradero: un apellido artístico que sigue sonando casi medio siglo después.

El protagonista involuntario de esa escena fue Leibele Schwartz, abuelo de Toto Kirzner y figura respetada de la lírica en Estados Unidos y Argentina. Cada vez que pisaba una radio, los conductores tropezaban con su nombre. La solución fue tan criolla como eficaz: empezaron a llamarlo Leo Suárez, la versión se fue limando con el uso y terminó convertida en Leo Suar, tal como lo conocimos todos.

“Cuando él iba a la radio le decían Leo Suárez, no les salía Leibele Schwartz ni en pedo. Entonces, era todo Leo Suárez y terminó siendo Leo Suar.”Toto Kirzner

De la radio al documento

Su padre vio el asunto con humor y lo adoptó como nombre artístico. Lo que había sido un parche fonético se volvió identidad profesional. Toto lo recuerda con la frase textual que le marcó el camino: "Le causó gracia y lo tomó. Dijo: 'Bueno, es más sencillo'".

Cuando el propio Toto empezó a hacer televisión y teatro, la lógica familiar empujaba en una dirección. Su viejo le tanteó el terreno, con la prudencia de quien sabe que un nombre puede quedar raro o puede quedar como anillo al dedo: "Mi viejo en un momento me decía: 'Toto Suar nos queda mal'", contó el actor, dejando claro que la oferta existió y que él la descartó con argumentos muy de calle.

La respuesta del heredero fue directa, casi un manifiesto: "No me siento cómodo. Usemos nuestro apellido. ¿Para qué carajo lo tengo, si no?". Y así, mientras el padre construyó carrera con el nombre heredado del abuelo, el hijo eligió quedarse con el que figura en su documento. Dos generaciones, dos decisiones distintas sobre el mismo problema.

El árbol genealógico detrás del escenario

  • Leibele Schwartz grabó más de 30 álbumes a lo largo de su carrera.
  • Actuó con la Orquesta Sinfónica de Filadelfia, la Sinfónica de Israel y la Sinfónica Nacional Argentina.
  • Se desempeñó también como jazan, el rol litúrgico del canto en la tradición judía.
  • Falleció el 11 de julio de 1992, a los 59 años.
  • Su esposa, la actriz Lilian Keller, falleció el 30 de septiembre de 2020, a los 74, tras un accidente cerebrovascular.

Leo Suar murió en julio del 92, el mismo Schwarcz de la anécdota. Lilian Keller, su esposa y figura reconocible de la escena local, lo sobrevivió casi tres décadas. Cuando se fue, en septiembre del 2020, cerró un capítulo que había mezclado música sinfónica, jazan y ficciones populares. La historia del apellido, en definitiva, es también la historia de cómo una familia entera negoció su identidad con la industria del espectáculo.

(Me quedo pensando en cuántos apellidos ilustres de nuestro medio nacieron de un error, de un apodo o de un locutor apurado. La identidad, a veces, se decide en tres segundos de incomodidad radial.)

Si te cruzás con la entrevista completa de Toto, vale la pena escucharla hasta el final: más allá del anecdotario onomástico, hay un buen repaso de la historia familiar que explica mucho de la pantalla argentina de las últimas décadas. La genealogía de los Suar, se sabe, da para varios capítulos.

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Marta TolabaCultura y espectáculos

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