El Movistar Arena tiene su propia órbita gastronómica: comer antes o después del show sin perder el bolsillo

Ir a un recital al Movistar Arena es un plan que empieza mucho antes de que la primera canción suene. También empieza mucho antes de la fila. Porque, a confesión de parte, relevar el menú de los alrededores se vuelve casi tan importante como conseguir la entrada. Y no exagero: entre la ansiedad por llegar, la masa de gente en Corrientes y la certeza de que la panza va a pedir explicaciones, mejor llegar con el plan alimentario resuelto.
La buena noticia es que Villa Crespo y sus calles anexas ofrecen una franja de precios razonable. Hay hamburguesas que entran en cualquier presupuesto y hay mesas para compartir que justifican una cena entera antes del show.
Las opciones que entran en menos de $25.000
- Mr Tasty, Corrientes 6042: hamburguesa clásica con papas a $11.300 y balde para cuatro a $22.900.
- Austin’s, Darwin 1111 (a unos 800 metros del estadio): Smoke Special simple a $16.500 y doble a $21.400; papas aparte a $3.500.
- Sanguchito, Corrientes 6026: sándwich de cerdo de cocción lenta en pan francés de 30 centímetros con nachos a $23.900.
- Condarco, Dorrego 901: empanadas fritas de a dos, carne a $17.000 y queso a $15.000.
- Bar Mercedes, Bonpland 928: rabas a $18.000 y langostinos con fumet, manteca y chipotle a $19.000. La carta cambia según el mercado.
Para sentarse y compartir: clásicos que resisten cualquier previa
Si la idea es llegar con el estómago atendido y sin reloj en contra, hay dos paradas que son casi una institución. Los Bohemios, en Humboldt 502, prepara milanesas con muzzarella, morrones asados y panceta a $52.000 para partir en cuatro (con esfuerzo). Las rabas cuestan $26.000 y el flan, $5.500: una despedida dulce a la altura de cualquier expectativa. Por su parte, Garito Loyola, en Loyola 1184, estira el plan con su pizza de mozzarella a $25.000, la de provolone y panceta a $35.000, y una fainá clásica a $4.000 que ya es patrimonio porteño.
Acá va un dato para los que valoran la sobremesa: Los Bohemios extiende su horario los días de recital, aunque sin hora de cierre confirmada. Conviene preguntar antes de reservar. Condarco, en tanto, atiende hasta la una de la mañana y suma pesca curada a $19.000 y ceviche con torta frita a $20.000, una rareza que vale la pena probar.
El lado premium: para cuando la noche lo justifica
Si el plan es celebrar algo, Asadero, en Fitz Roy 1041, tiene un ojo de bife de 500 gramos a $70.000 y permite reservar por Woki. No es para todos los presupuestos, pero sí para esas noches en las que la salida merece un cierre con carne a la altura.
(Dato al margen: si vas en grupo, conviene elegir un bodegón con porciones para compartir. Comer parado en la puerta del estadio con un sándwich de 30 centímetros tiene su épica, pero no reemplaza una mesa con mantel y flan.)
La recomendación concreta
Si tenés que elegir una sola parada: yo arrancaría con una pizza en Garito Loyola para compartir, sumás una fainá y bajás caminando al Movistar Arena con tiempo. Si el regreso es lo que preocupa, Los Bohemios queda abierto después del show y tiene flan. Con eso, el plan se cierra solo.
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