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El parador nocturno de Neuquén que no cierra en primavera: así es el dispositivo que apuesta a la reinserción

A dos meses de su apertura, el refugio atendió a 400 personas y registró picos de hasta 120 asistentes por noche. Con el cambio de estación, dejará de ser solo un lugar para pasar el frío y se transformará en un esquema por etapas pensado para que quienes viven en la calle puedan conseguir un trabajo o volver con su familia.

PC
Paola CardozoSalud y sociedad · 27 DE AGO DE 2026 · 5 min de lectura
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Eran cerca de las diez de la noche cuando lo vi llegar al parador, en el microcentro de Neuquén capital. Cargaba dos bolsos, un changuito oxidado y la mirada de quien ya sabe que en la calle el tiempo corre distinto. Un voluntario lo recibió sin pedirle nombre ni explicaciones, le ofreció un plato de comida caliente y le señaló la cama que le tocaría esa noche. No hubo preguntas incómodas, no hubo condiciones. Esa es la regla de oro del lugar: la entrada es libre, sin requisitos, sin trámites previos. En criollo, se trata de un dispositivo de bajo umbral, una expresión que en la jerga de quienes trabajan con personas en situación de calle significa que la puerta está abierta para cualquiera que esté en vulnerabilidad, incluso si tiene consumos problemáticos o atraviesa situaciones complejas. Para entenderlo con una imagen de la casa: imaginen una pieza donde no se le pide al invitado que se saque los zapatos ni que llegue en horario. Solo se le abre la puerta y se lo deja entrar.

Dos meses, 400 personas y un promedio de 100 asistentes por noche

Los números que dejó el invierno sorprenden. En apenas sesenta días desde su apertura, el parador nocturno recibió a 400 personas y sostuvo un promedio de cien asistentes por noche, con picos que tocaron las 120. El 92 por ciento de quienes pasaron por el refugio son varones, y el 81 por ciento tiene domicilio registrado en la ciudad de Neuquén, un dato que surge de cruzar la información con el Registro Nacional de las Personas. La foto, en definitiva, es la de un problema que no es ajeno ni llega de afuera: son vecinos que perdieron la red y terminaron viviendo a la intemperie.

Con la primavera a la vuelta de la esquina, el funcionamiento dejará de ser estacional. El dispositivo no va a cerrar cuando suban las temperaturas: se va a reconvertir en un esquema por etapas orientado a la reinserción laboral y familiar. La idea es que el parador deje de ser únicamente un techo para pasar la noche y se convierta en un punto de partida para algo más duradero. Quienes pasen por allí podrán ir avanzando por niveles de atención hasta llegar, si todo sale bien, a un alquiler propio o a un reencuentro con la familia.

Un refugio pensado en capas, como una casa con varias habitaciones

El nuevo formato se organiza en tres capas que se van activando a medida que cada persona avanza en su proceso. El primer nivel es el de bajo umbral, el mismo que funciona hoy: se recibe a quien llegue, tal como esté, sin pedirle nada a cambio. Ahí empieza todo. Después, cuando el usuario empieza a vincularse con el equipo y a mostrar cierto compromiso, pasa al nivel de mediano umbral, donde se suman talleres, atención de salud más específica y acompañamiento para armar un proyecto de vida. El techo de este esquema es el nivel de alto umbral, reservado para quienes ya están en condiciones de pensar en un empleo formal o en volver a vivir con su familia. Es como si la casa tuviera varias habitaciones y cada persona pudiera ir mudándose de una a otra a medida que se va sintiendo lista.

En la práctica, el primer paso de la noche va a cambiar. Hasta ahora, las personas se acercan hasta la Catedral María Auxiliadora y desde allí son trasladadas al refugio. Con el nuevo esquema, el punto de partida nocturno se muda a un tráiler instalado junto al Hospital Bouquet Roldán, donde cada usuario podrá dejar sus pertenencias. Desde ahí salen las camionetas hacia el parador, aunque quienes estén en condiciones de movilizarse por sus propios medios podrán hacerlo sin problema. La mudanza no es menor: sacar las mochilas y los bolsos de la puerta de una iglesia y llevarlas a un hospital cambia la lógica de la atención y la vuelve más sanitaria, más profesional y más cercana al sistema de salud.

“El modelo se diseñó tras una visita de dos días a Ciudad Oculta, en el área metropolitana de Buenos Aires, donde funcionan organizaciones con años de experiencia en este tipo de atención. La idea fue traer lo que se vio allá y adaptarlo a la realidad neuquina.”Equipo del parador nocturno

En materia de servicios, el parador ya venía funcionando con una agenda que sorprendió a más de uno. Todos los miércoles hay atención podológica, un detalle que no es menor para quien camina todo el día bajo la lluvia o el sol neuquino. También pasaron por allí residentes de medicina general y de odontología, además de un equipo de psicólogos que realiza abordajes individuales. Con el nuevo formato se van a sumar grupos terapéuticos con mayor frecuencia y va a participar de manera directa el Ministerio de Salud de la provincia. A eso se le suma el trabajo articulado con otros refugios de mediano umbral que ya funcionan en la ciudad, una red que hasta ahora funcionaba de manera más aislada.

Quiénes duermen en la calle y no se acercan al parador

El acceso al dispositivo sigue siendo absolutamente voluntario. Las personas tienen que acercarse por sí mismas hasta la Catedral María Auxiliadora para ser trasladadas al lugar, y todavía hay vecinos que prefieren dormir a la intemperie antes que pisar el refugio. Dentro del parador rigen reglas de convivencia que son condición para quedarse: no se puede consumir alcohol ni sustancias adentro, no se permite la violencia y hay horarios que cumplir. Quienes no aceptan estas condiciones quedan afuera, y eso, aunque duela, también es parte de la lógica del bajo umbral: se ofrece un lugar, se ponen límites claros y la decisión final la toma cada uno. Lo cierto es que mientras siga habiendo alguien durmiendo en un banco de plaza o en la vereda de un banco, este dispositivo, que ya no cierra en primavera, va a tener trabajo por delante.

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Paola CardozoSalud y sociedad

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