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En Lomas de Zamora, el daño se mide en vergüenza: cuatro adolescentes bajo investigación por imágenes falsas creadas con inteligencia artificial

Alumnas de un colegio secundario del sur del conurbano bonaerense vivieron semanas de angustia, asco y sensación de vulnerabilidad después de que compañeros fabricaran y difundieran material sexual falso a partir de sus fotos de redes sociales. La Justicia los investiga por producción y distribución de material de abuso sexual infantil, ordenó allanamientos y dictó medidas para frenar el hostigamiento. El caso reabre el debate sobre un fenómeno que ya golpea a otras escuelas del país: cuando la imagen es inventada, el daño emocional es igual de real.

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Ramiro SegundoComunidades y territorio · · 4 min de lectura
En Lomas de Zamora, el daño se mide en vergüenza: cuatro adolescentes bajo investigación por imágenes falsas creadas con inteligencia artificial

En un colegio secundario del partido de Lomas de Zamora, cuatro adolescentes quedaron bajo investigación judicial por haber creado y distribuido imágenes sexuales falsas de sus propias compañeras usando herramientas de inteligencia artificial, a partir de fotografías tomadas de perfiles públicos en redes sociales. La causa, que tramita en la Justicia bonaerense, se caratuló como producción y distribución de material de abuso sexual infantil (MASI), una figura legal que no distingue si el contenido fue grabado de manera real o si fue generado de manera artificial, y que aplica tanto para mayores como para menores de edad. La investigación incluyó allanamientos y derivó en el secuestro de dispositivos electrónicos que ahora son peritados.

Lo que más llamó la atención de quienes siguieron el expediente fue el impacto emocional descrito por las víctimas, porque contradice la idea, bastante instalada entre los adultos, de que "al saber que es falso no pasa nada". Una de las adolescentes afectadas lo explicó con una frase que resume el fenómeno entero: "Aunque sé que es falso, me dio vergüenza". Esa línea, pronunciada por una alumna del establecimiento, atraviesa toda la causa y muestra por qué la Justicia avanzó igual con la investigación penal.

El daño que no se borra con un click

Las víctimas relataron que, después de descubrir lo que había ocurrido, transitaron sensaciones de asco, de vergüenza profunda y de miedo ante la posibilidad de no saber hasta dónde habían llegado esas imágenes. Una de ellas contó que tardó en hablar con sus padres porque, aun sabiendo que las fotos estaban manipuladas, no quería que la vieran de esa manera. Otra fue todavía más lejos y expresó la preocupación que comparte todo el grupo: "Creemos que pudo haber llegado a cualquier parte del mundo", dijo, graficando la angustia de no poder controlar la circulación de un archivo digital una vez que se libera en la red.

Las fotografías de origen eran de acceso público en redes sociales, lo que vuelve a poner en discusión algo que se repite en los talleres de convivencia digital de las escuelas secundarias: cuando un adolescente sube una imagen a su perfil, pierde el control sobre los recortes, los zooms y, ahora también, sobre las versiones falsificadas que otros pueden construir a partir de esa imagen original. En este caso, las versiones manipuladas se movieron en grupos digitales cerrados y, según los indicios que reúne la investigación, también circularon por aplicaciones de mensajería masiva, lo que multiplicó la sensación de exposición y de indefensión.

Una respuesta institucional que llegó tarde y una protesta que se hizo escuchar

Las alumnas afectadas afirmaron que, cuando advirtieron lo que estaba pasando, recurrieron al colegio, pero sintieron que la respuesta institucional fue tardía e insuficiente. Recién después de varios días, y ya con el caso escalado hacia la Justicia, las autoridades del establecimiento organizaron jornadas de diálogo con los cursos involucrados y dispusieron que los menores investigados pasen a la modalidad virtual para evitar el contacto con las víctimas. La Justicia, además, ordenó el cese del hostigamiento y pidió medidas concretas para impedir cualquier tipo de contacto entre las partes.

La respuesta que más se hizo escuchar vino de las propias estudiantes: organizaron una protesta frente al colegio que convocó a compañeros de distintos cursos y a familias, y los videos de la manifestación se viralizaron en redes sociales. A partir de esa movida, aparecieron testimonios de jóvenes de otras escuelas del conurbano y del interior bonaerense que relataron haber vivido situaciones parecidas, lo que confirma que lo de Lomas de Zamora no es un hecho aislado sino la cara visible de un fenómeno que ya cruza a varias instituciones educativas del país.

Qué dice la ley y por qué este tema no admite respuestas livianas

La figura penal aplicada es la de producción y distribución de material de abuso sexual infantil (MASI), prevista en el Código Penal y agravada por involucrar a menores de edad tanto en el rol de autores como en el de víctimas. La norma equipara la imagen generada por inteligencia artificial con la imagen real cuando el contenido tiene carácter sexually explícito y representa a personas menores de dieciocho años, de modo que el argumento de que "son fotos inventadas" no tiene ningún efecto jurídico. Para los equipos de orientación, para los gabinetes psicopedagógicos y para las conducciones de los colegios, el caso deja una guía clara: cuando aparecen este tipo de situaciones hay que actuar de inmediato, preservar la prueba, evitar la re victimización dentro de la propia institución y denunciar ante la Justicia, porque el daño psicológico que describen las víctimas existe más allá de la falsedad técnica del archivo.

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Ramiro SegundoComunidades y territorio

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