Fábricas bonaerenses estiran pagos y fraccionan aguinaldo para sostener el empleo
La caída del consumo dejó a numerosas pymes industriales de la provincia sin ingresos suficientes para cubrir al mismo tiempo salarios, tributos y créditos. Apelan a acuerdos con proveedores y a cuotas para el medio aguinaldo antes que reducir personal.

La baja del consumo golpea con fuerza a las pequeñas y medianas industrias de la provincia de Buenos Aires, donde un número creciente de fábricas registró ingresos insuficientes para hacer frente en tiempo y forma al pago de sueldos, impuestos y cuotas de créditos. Ante el retroceso de la facturación, las empresas decidieron estirar los plazos con proveedores, revisar cada gasto y, sobre todo, evitar que el ajuste se traduzca en despidos. La salida más frecuente fue fraccionar el medio aguinaldo en varias cuotas para distribuir en el calendario el desembolso que, de otro modo, apretaría la caja en un solo tramo.
La mecánica es conocida por cualquierPyme que haya enfrentado un escenario recesivo: cuando las ventas caen, las obligaciones fijas —salarios, servicios, tributos y vencimientos bancarios— se mantienen inalterables. Esa brecha entre ingresos y egresos es la que hoy obliga a directivos como Patricia Malnati, presidenta de Jomsalva, una fábrica de compuestos de caucho con 53 años de actividad, a desplegar una batería de mecanismos defensivos. La firma, según señaló su titular, cuenta con un plantel cuya antigüedad promedio ronda los 15 años, un dato que Malnati presentó como un factor que refuerza el compromiso recíproco entre la empresa y sus trabajadores en los momentos de menor actividad.
Tributos que no descansan
La carga impositiva provincial y municipal aparece como uno de los capítulos más sensibles del cuadro de situación. El gravamen sobre los Ingresos Brutos puede representar hasta un 3% de la facturación, en tanto que las tasas municipales de seguridad e higiene trepan hasta un 8% dependiendo del distrito. Ambos conceptos deben abonarse aun cuando la curva de ventas se incline hacia abajo, lo que termina de configurar una presión difícil de absorber. Malnati lo resumió con una fórmula directa al ser consultada por el peso tributario: el costo argentino, agregó, “nos saca totalmente”.
La presión de la mercadería importada
A la presión interna se suma la competencia de productos importados —con nutrida presencia de artículos de origen chino— que arriban al mercado local con precios que las fábricas argentinas, según relatan los propios industriales, no siempre están en condiciones de igualar. Malnati aclaró que la mercadería foránea no es homogénea en calidad —“hay variedad, hay algunos muy buenos”, apuntó— y puso el foco en una práctica que, a su criterio, requiere mayor fiscalización: la subfacturación de importaciones, por la cual se declara un valor inferior al real del producto con el objetivo de reducir el pago de tributos en aduana.
“Cuando la rentabilidad empieza a mermar, las dificultades se acumulan mes a mes. Uno trata de sostener y de no echar.”Patricia Malnati, presidenta de Jomsalva
- Fraccionamiento del medio aguinaldo en varias cuotas para distribuir el desembolso a lo largo del calendario.
- Postergación de depósitos y extensión de plazos acordados con proveedores para evitar presiones de cobranza inmediata.
- Revisión exhaustiva de cada rubro de gasto con el propósito declarado de no reducir la plantilla de personal.
- Negociación con entidades bancarias para reperfilar vencimientos de créditos y aliviar el flujo de caja en los meses críticos.
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