Fito Páez se plantó en el Polideportivo y le cantó las cuarenta a la seguridad: "No son policía, loco"
El rosarino frenó su show en Mar del Plata para defender al público de un operativo que obligaba a la gente a quedarse sentada. La producción admitió errores y dijo que se corrigieron las indicaciones en el momento. La discusión reavivó el eterno debate sobre las localidades numeradas.

Digo esto sin ironía (bueno, con un poco): hay cosas que solo pasan en los recitales argentinos. Fito Páez, un tipo con cuatro décadas de escenario encima, parado en el Polideportivo Islas Malvinas de Mar del Plata, le paró el show a su propio show para retar a la seguridad. Motivo: le estaban haciendo sentar a la gente a upa. Literal.
El martes, durante su presentación en el estadio marplatense, el músico advirtió que varios asistentes eran obligados a permanecer en sus butacas. Se mosqueó, agarró el micrófono y largó la frase que ya recorre las redes: "No son policía, loco, son seguridad. No pueden tocar a la gente". También pidió al público que no se dejara "avasallar" por el operativo.
Qué dijo la producción
Desde la organización reconocieron que la idea era evitar un clásico: que la gente de las filas de atrás avance hacia adelante y ocupe localidades más caras. Una guerra santa en cada recital con butacas numeradas. El problema, admitieron, fue el método: algunos efectivos interpretaron que la orden era pedirle a la gente que se sentara, cuando lo correcto era controlar que nadie se moviera de su sector pero dejarlos bailar parados en el lugar que habían pagado.
Ante el quilombo, la producción corrigió las indicaciones sobre la marcha. Fito siguió tocando y, después, redobló la apuesta en redes: aclaró que ese personal de seguridad no había sido contratado por él ni por su equipo, y cerró con una declaración bien a su estilo: "Exploté y no me arrepiento de una sola palabra que dije con la adrenalina en sangre".
El otro lado: los que pagaron y no pudieron ver nada
Porque la historia tiene dos puntas, y la otra también hay que contarla. La producción recibió mensajes de asistentes enojados, no con Fito sino con el avance de gente desde filas posteriores hacia las primeras. Gente que pagó platea y terminó viendo el show entre cabezas. Un lector me escribe mentalmente: "Yo quiero que Fito defienda al que pagó caro y quedó trabado". Razón no le falta.
El recital siguió sin más incidentes, según la organización. Y acá va mi recomendación, porque alguien tiene que poner blanco sobre negro en el asunto de las localidades numeradas:
- Pulseras o credenciales físicas intransferibles, no tickets que se pueden pasar de mano.
- Carteles luminosos por sector para que el público sepa dónde le toca sin confusion.
- Seguridad con instrucción clara: controlar ubicación, no inmovilizar a la gente.
- Si alguien avanza de fila, se lo invita a volver a la suya; no se sienta a nadie por la fuerza.
- Y que el artista, si quiere, pueda parar el show: para eso está el escenario.
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