Flan de café al baño maría: la receta clásica que se decide en la proporción entre leche y café
Con huevos, leche, café y caramelo, el postre admite desde una versión suave y láctea hasta una bien cargada de sabor. La cocción a 180 grados durante 25 minutos y el reposo en la heladera hasta el día siguiente son las claves para que desmolde sin romperse.

El flan de café parte de una base conocida: huevos batidos, leche y azúcar. La diferencia está en que una parte del líquido se reemplaza por café preparado. Esa proporción define el carácter del postre. Cuanto más café y menos leche, más marcado el sabor. Cuanto más leche y menos café, más suave y cremoso. El dulzor también se ajusta a gusto con la cantidad de azúcar.
¿Cómo se arman las porciones?
- Cubrir cuatro flaneras individuales con una cucharadita de caramelo líquido en la base y los laterales. Puede ser casero o comprado.
- Mezclar el café con el azúcar hasta disolver bien, incorporar la leche y dejar entibiar.
- Unir la mezcla con los huevos ya batidos y repartir entre las flaneras.
La cocción es al baño maría. Las flaneras se colocan dentro de una fuente con agua caliente que llegue a un tercio de su altura. El horno debe estar precalentado a 180 grados, con calor arriba y abajo. El tiempo de cocción ronda los 25 minutos.
Una vez fuera del horno, los flanes se dejan enfriar a temperatura ambiente y después pasan a la heladera. El reposo hasta el día siguiente es la garantía de que el postre salga firme y mantenga la forma al desmoldar. Se puede servir solo, con el caramelo que quedó en el molde, o acompañado de crema batida, almendras picadas o rodajas de fruta. La receta rinde cuatro porciones individuales.
¿Fuerte o suave: con qué proporción te queda mejor?
La regla es simple: más café, más carácter. Menos café, más suavidad. La cocina empieza por ahí.
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