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Viernes, 2 de octubre de 2026
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Francia e Italia se sacaron las ganas de nada: empate con sabor a poco en París

Olise la rompió con un zurdazo al travesaño y Bastoni apagó el incendio con una corrida que todavía se está buscando en el Google Maps de la defensa francesa. Donnarumma y Maignan se lucieron, Upamecano se fue expulsado y el 1-1 dejó a los dos con cara de circunstancias en el Stade de France.

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Ezequiel ArjonaDeportes · · 2 min de lectura
Francia e Italia se sacaron las ganas de nada: empate con sabor a poco en París

Che, el partido arrancó con la tos y terminó con la duda. Francia e Italia empataron 1-1 en París por la tercera fecha del grupo A de la Nations League y, siendo justos, el resultado les quedó grande a los dos: a los locales porque no supieron cerrar lo que dominaron durante un buen rato, y a la visita porque recién apareció cuando el partido ya estaba pidiendo permiso para irse. Treinta y tres remates, un montón de calor humano y solo dos goles: la definición delata que algo no anduvo fino en los últimos metros.

La jugada que abrió el score tiene firma y sello. Hubo infracción de Fagioli sobre Cherki, la pelota se movió en corto y apareció Michael Olise con un zurdazo que besó el travesaño antes de meterse. Golazo de manual, de esos que uno guarda en el celular y después nunca vuelve a mirar. Francia lo ganaba mereciendo, después de una primera parte donde tuvo la pelota el 62 por ciento del tiempo pero le faltó el toque final contra un Gianluigi Donnarumma que se atragantó de atajadas.

Donnarumma y Maignan: la noche de los que no la pasan bien

El arquero italiano fue la gran figura de la noche. Le sacó un disparo a Doué, se lució en el rebote de Dembélé, desvió otro remate de Olise y, sobre el final, voló para mandar al córner un intento de Camavinga que se metía en un ángulo. Del otro lado, Mike Maignan también se hizo notar: en el primer tiempo evitó sobre la línea lo que ya era gol de Moise Kean, y después desactivó un cabezazo del propio Kean que tenía destino de red. Dos arqueros, una sola certeza: si no fuera por ellos, la cosa terminaba en goleada.

El empate italiano llegó por una de esas jugadas que los entrenadores miran doscientas veces en el vestuario. Salida de Francia, pase de Adrien Rabiot hacia Da Cunha, intercepción quirúrgica de Alessandro Bastoni, corrida por el espacio libre y definición de zurda para clavar el 1-1. La Azzurra, que había padecido el arranque, volvió a creer y se animó a discutir el partido mano a mano.

El final fue un toma y daca. Francia se quedó con diez por la segunda amarilla de Upamecano, que se enredó con Kean en un forcejeo innecesario, y los de Tuchel terminaron pidiendo la hora. Italia buscó aprovechar el hombre de más con una escalada de Calafiori cuyo pase hacia atrás casi encuentra al propio Kean, y con una subida de Barella que no prosperó. Tablas en el marcador, tablas en el desarrollo y un punto que no le sirve a ninguno de los dos.

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Ezequiel ArjonaDeportes

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