Habilitaciones comerciales: tres de Febrero lidera un ranking nacional de agilidad administrativa y Pilar queda en el último puesto
Un relevamiento del Instituto para el Desarrollo Social Argentino, con financiamiento del Banco Interamericano de Desarrollo, midió cuánto cuesta abrir un comercio en treinta municipios. La distancia entre el municipio más amigable y el más complejo para un emprendedor supera los cuarenta puntos y se explica, en gran parte, por el grado de digitalización de los trámites y por la cantidad de documentación redundante que se exige.

Conseguir el permiso municipal para abrir un comercio puede resolverse en cuestión de horas, con un par de clics y un pago online, o bien transformarse en una sucesión de ventanillas, papeles firmados y plazos que se dilatan sin explicación. La diferencia entre una experiencia y la otra depende, en buena medida, del distrito en el que el emprendedor decida instalar su negocio, y esa diferencia acaba de quedar cuantificada con nombre y apellido en un relevamiento que abarcó a treinta municipios de la Argentina.
El Índice FÁCIL Productivo 2026, elaborado por el Instituto para el Desarrollo Social Argentino (IDESA) con financiamiento del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), ordenó a esos treinta distritos según el grado de facilidad que ofrecen sus procedimientos administrativos para habilitar una actividad comercial. El trabajo evaluó variables como la disponibilidad de plataformas digitales, la claridad de los formularios, la posibilidad de pagar tasas por internet, los canales de asistencia al solicitante y la cantidad de pasos previos que se exigen antes de obtener la habilitación definitiva.
Los extremos del ranking
El podio quedó integrado por Tres de Febrero, con 60,90 puntos; la ciudad de Córdoba, con 59,03; y Santa Fe capital, con 53,97. Completan el grupo de jurisdicciones que superan los cincuenta puntos Luján, con 53,86, y Río Cuarto, con 52,70. En el otro extremo del ranking se ubicaron Lanús, con 28,04; Quilmes, con 28,01; Avellaneda, con 25,86; y, en el último puesto, Pilar, con 20,93 puntos. La brecha entre el primero y el último supera los 40 puntos, una distancia considerable si se tiene en cuenta que el índice está construido sobre una escala acotada.
Las claves de la diferencia
El informe atribuye la ventaja de los municipios mejor posicionados a la presencia simultánea de varias herramientas: plataformas digitales para iniciar el trámite, guías con el detalle de la documentación requerida, opciones de pago online y canales de asistencia, ya sea telefónica, por correo electrónico o mediante formularios de consulta. En algunos de esos distritos, ciertas actividades comerciales pueden obtener la habilitación de manera instantánea a través de internet, sin necesidad de concurrir a una oficina.
El intendente de Tres de Febrero, Rodrigo Aybar, atribuyó la ubicación del municipio al frente del ranking a las medidas adoptadas en los últimos años para simplificar trámites, eliminar instancias burocráticas y hacer más accesible el inicio de un emprendimiento.
No obstante, el propio estudio aclara que la existencia de herramientas digitales no equivale necesariamente a un proceso cien por ciento remoto. Varios de los municipios mejor calificados combinan instancias online con pasos presenciales, validaciones físicas o verificaciones que recién se completan cuando el solicitante se presenta en una oficina. La transformación digital, en otras palabras, reduce tiempos y traslados, pero no siempre elimina por completo la presencia del emprendedor en el mostrador.
Los obstáculos más frecuentes
Entre los problemas detectados, el informe señala que en el ochenta y cinco por ciento de los trámites relevados se solicita documentación que el propio municipio ya posee o que podría obtener mediante el intercambio de información con organismos provinciales o nacionales. Se trata de constancias que el vecino no debería verse obligado a buscar por su cuenta, pero que terminan completando el expediente porque la administración local no accede a sus propias bases de datos ni a las de otros entes públicos.
Además, en el setenta por ciento de las ciudades evaluadas se exige, en promedio, más de tres gestiones previas antes de completar la habilitación. Cada una de esas instancias puede implicar colas, formularios adicionales y plazos de respuesta que se superponen, lo que convierte al procedimiento formal en un obstáculo concreto para quien pretende poner un negocio en marcha.
Qué se juega el emprendedor
Para quien evalúa dónde instalar un comercio, los datos del Índice FÁCIL Productivo 2026 funcionan como una señal concreta: en los municipios del primer quintil, habilitar una actividad puede resolverse en pocos días y con unos pocos clics; en los del último quintil, el mismo trámite puede demandar semanas y un recorrido que desalienta, en especial, a los emprendimientos unipersonales o de pequeña escala. La información es pública y puede ser un insumo directo para la decisión de radicación.
El relevamiento deja una conclusión que atraviesa a todos los distritos, independientemente de su ubicación en el ranking: la brecha entre las mejores y las peores prácticas administrativas se explica, en gran parte, por decisiones de gestión que están al alcance de cualquier municipio. Digitalizar formularios, aceptar pagos electrónicos, compartir información entre dependencias y reducir la papelería redundante son medidas que no demandan grandes inversiones, pero que, según demuestra el estudio, marcan la diferencia entre facilitar o trabar la apertura de un negocio.
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