Helmut Ditsch se cansó de ser solo un cuadro: ahora quiere ser película
El pintor argentino más caro del mundo financió con la venta de sus obras una ópera prima rodada durante ocho años en cinco países. La dedica a su madre y a su esposa, muertas por cáncer de mama. Estreno mundial en el Festival de Mar del Plata.

Voy a ser sincera: cuando me dijeron que Helmut Ditsch, el tipo que vende cuadros a precios que desafían el sentido común, había decidido ponerse detrás de una cámara, lo primero que pensé fue "otro millonario con síndrome de Peter Pan". Pero la historia que hay detrás de "Helmut. El hielo y la eternidad transitoria" es de esas que al menos el beneficio de la duda. Y el beneficio, en este caso, fueron ocho años de rodaje y unos seis millones de euros financiados con la venta de sus propios óleos.
Ditsch no hizo la película porque le sobrara el tiempo ni porque necesitara un capricho nuevo. La hizo porque dos mujeres muy queridas se le murieron de cáncer de mama antes de tiempo: su madre, Inge, a los 33 años; su esposa, Marion, cerca de los 35, en 2009. A partir de ahí, el pintor colgó los pinceles un buen rato y se largó a caminar. Recorrió unos once mil kilómetros por los Alpes y los Andes buscando un lugar donde dejar las cenizas de Marion, que se lo había pedido. Cuando creyó dar con el sitio, se dio cuenta de que ese lugar, para estar a la altura, tenía que ser una obra de arte. Y entonces se le cruzó la locura: hacer una película.
Una filmación que se estiró más que una venta de galería
El proyecto arrancó con un presupuesto de tres millones de euros y terminó cerca de los seis, todos pagos con la venta de cuadros del propio Ditsch. La primera obra de gran formato que pintó después de 2009 fue justamente para el filme, y queda registrada en la película desde el lienzo en blanco hasta el último trazo. Un meta trabajo dentro de otro trabajo, digno de alguien que lleva décadas tratando con el vacío y la vastedad.
El rodaje pasó por Malta, Cerdeña, Viena, los Alpes, Tenerife y el salar de Uyuni. O sea, no le faltó escenario. Para los dos papeles centrales, los de las dos mujeres perdidas, Ditsch buscó durante mucho tiempo hasta encontrar a Jeanne Goursaud, una actriz con los rasgos físicos que él asociaba a su madre y a su esposa. Como alter ego joven aparece Joaquín Berthold. Y la codirección quedó en manos de la pintora Suzy Prauss, una decisión que el propio Ditsch: para contar una historia de mujeres, le hacía falta una mirada de mujer.
“Si no, iba a salir otra cosa.”Helmut Ditsch
Antes de meterse él mismo como protagonista, Ditsch había pensado en convocar a otro actor para el papel. Pero un colega de la industria le dijo lo que muchos le habrán dicho a lo largo de su carrera: nadie mejor que él para encarnar a ese personaje. Le recomendó que se sentara en la silla de director. Y allá fue.
- El estreno mundial será el 6 y 7 de noviembre en la 41.ª edición del Festival Internacional de Cine de Mar del Plata.
- Ditsch escribió, dirigió, produjo y protagonizó la película, su ópera prima.
- El filme recorre el duelo por la muerte de su madre Inge y su esposa Marion, ambas por cáncer de mama.
- El rodaje duró ocho años y pasó por Malta, Cerdeña, Viena, los Alpes, Tenerife y el salar de Uyuni.
- El primer cuadro grande que pintó tras la muerte de su esposa fue hecho expresamente para la película.
- La codirección estuvo a cargo de la pintora Suzy Prauss.
Mi recomendación (zona recuperados): Jeanne Goursaud
De todo lo que leí, lo que más me llamó la atención es el casting de Jeanne Goursaud. No es una cara de las que uno se cruza cada domingo en la cartelera, pero quedarse con un nombre (perdonen, se me escapó el ruso) en una nota sobre un pintor que cotiza en millones de euros es parte del trabajo. Hay que prestarle atención a esta actriz, porque si la película tiene la mitad de la sensibilidad que se le intuye por la historia personal que la sostiene, vamos a estar escuchándola durante mucho tiempo.
El próximo 6 y 7 de noviembre, en Mar del Plata, será el momento de la verdad. Ahí sabremos si los ocho años y los seis millones de euros terminaron en cine o en un cuadro muy largo con banda sonora. Mientras tanto, yo ya tengo ganas de verla.
Firma: Marta Tolaba, Cultura y espectáculos.
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