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Viernes, 2 de octubre de 2026
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Hongo, cerebro o caminantes: tres modos de sobrevivir al apocalipsis sin que el mundo colapse del todo

The Last of Us, The Walking Dead e iZombie comparten infectados y un planeta en problemas, pero cada una elige su propia forma de contar el desastre. Un recorrido por tres ficciones que miran de cerca a los muertos (y a los vivos que hacen lo posible por no parecerlos).

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Marta TolabaCultura y espectáculos · · 3 min de lectura
Hongo, cerebro o caminantes: tres modos de sobrevivir al apocalipsis sin que el mundo colapse del todo

Dicen que el apocalipsis zombi ya está gastado. Lo dicen quienes nunca tuvieron que decidir entre racionar balas y racionar empatía. El género lleva décadas produciendo variantes y, aún así, sigue dando series con la energía suficiente como para reventar plataformas. La última en sumarse a la mesa es The Last of Us, que traslada a la pantalla la pesadilla fúngica que Neil Druckmann popularizó en los videojuegos y que ahora comparte viaje con Pedro Pascal y Bella Ramsey. La propuesta tiene una vuelta de tuerca que la distingue: el virus es, en realidad, un hongo. Bonita forma de recordarnos que la naturaleza tampoco nos tiene mucho cariño.

La serie fue creada por el propio Druckmann junto a Craig Mazin, responsable de Chernobyl, y mantiene algo que los videojuegos no siempre logran: la sensación de que cada decisión tiene un costo. Aquí no alcanza con correr y disparar; hay que preguntarse qué queda de uno después de sobrevivir.

Los caminantes y la otra peste

El segundo plato lo trae la franquicia que redefinió la tele de muertos: The Walking Dead, basada en el cómic de Robert Kirkman y adaptada por Frank Darabont. Andrew Lincoln, Norman Reedus, Melissa McBride, Lauren Cohan, Danai Gurira y Steven Yeun pasaron por un mundo donde la amenaza de afuera es, casi siempre, menos insoportable que la de adentro. La saga ya se expandió con varios spin-offs y dejó una huella que la propia serie de Druckmann no ignora.

Su legado mira de reojo al cine de George A. Romero, pero le da una vuelta larga: convierte la caminata eterna de los muertos en un relato serial sobre cómo nos deshumanizamos mientras juramos que seguimos siendo personas.

  • The Last of Us: infectados por un hongo, con un vínculo paterno filial que carga la mochila emocional de toda la serie.
  • The Walking Dead: la amenaza es el mundo entero, incluidos los que dicen ser aliados.
  • iZombie: una zombi vegetariana (de cerebros, no de modales) que resuelve crímenes con humor y a golpe de bisturí en la morgue.

Cuando el zombi se hace detective

Para quienes no quieren otra dosis de tragedia apocalíptica, queda iZombie, creada por Rob Thomas y protagonizada por Rose McIver, Malcolm Goodwin y Rahul Kohli. La protagonista trabaja en una morgue, come cerebros de víctimas y, como efecto secundario, absorbe destellos de las personalidades y recuerdos de quienes fueron sus donantes. Un sistema de lo más inverosímil y, justamente por eso, un hallazgo narrativo: convierte el género en procedural con mala leche y buen ritmo.

(A veces pienso que el verdadero héroe de la serie es el refrigerador de la morgue. Sin él, no hay ni show.)

Las tres ficciones confirman algo: el zombi es un espejo, no un monstruo. Sale del suelo cada vez que una sociedad se desangra, y la pantalla lo sabe. Mi recomendación, si se animan a una maratón temática: arrancar por The Last of Us, pasar por The Walking Dead para entender de dónde viene todo y terminar con iZombie, que oficia de descontractura después de tanta sangre y esporas. Spoiler: el refrigerador sigue funcionando.

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Marta TolabaCultura y espectáculos

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