Martes, 25 de agosto de 2026
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"La captura": el thriller de Netflix que cuenta la detención del Chapo desde adentro

La película dirigida por Chava Cartas reconstruye la captura de Joaquín Guzmán Loera tras su fuga del Altiplano en 2015, pero elige como protagonistas a dos agentes cuyos nombres son ficticios aunque están basados en policías reales. Alfonso Herrera y Héctor Kotsifakis encabezan un relato de tensión sostenida donde importan más las sospechas y los silencios que los tiroteos. El guión parte de artículos periodísticos de Héctor de Mauleón.

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Redacción25 DE AGO DE 2026 · 2 min de lectura
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La historia de Joaquín Guzmán Loera ha sido contada muchas veces en cine y televisión. "La captura" elige un punto de vista distinto: en lugar de poner al narcotraficante en el centro, la película sigue a dos agentes que lo detienen y quedan atrapados con él en una situación de altísima presión. Sus nombres, Arturo Carmona y Héctor Rosales, son ficticios, aunque el director Chava Cartas los construyó a partir de los policías reales que participaron en la operación.

Alfonso Herrera interpreta a Carmona, cuya vida familiar y circunstancias previas ocupan los primeros minutos del film. Ese arranque es más lento, pero establece qué está en juego para el personaje antes de que todo se complique. El cambio de ritmo llega cuando los dos agentes quedan solos en el patrullero con su prisionero.

Desde ese momento, la película funciona como un thriller de cámara. Carmona y Rosales tienen personalidades opuestas y apenas se conocen; el relato juega permanentemente con la duda sobre si esa desconfianza es solo tensión entre colegas o esconde algo más. Custodiar a Guzmán ya implica una presión enorme; hacerlo sin saber si el compañero es de fiar la multiplica.

Héctor Kotsifakis compone un Guzmán alejado del capo invencible de otras producciones. El personaje lanza amenazas y promete venganza, pero a medida que avanza la película esas amenazas chocan con su propia vulnerabilidad: sin su entorno, su territorio ni sus hombres, el poder que lo hace temible se erosiona. La película no busca justificarlo, sino mostrar qué queda de él cuando depende por completo de otros.

El guión, escrito por Bernardo Esquinca a partir de los artículos de Héctor de Mauleón, no convierte la corrupción en tesis central, aunque la deja presente. Las llamadas que Guzmán realiza desde el asiento trasero sugieren que su influencia no se detiene con las esposas. Pero el foco está en la supervivencia de los protagonistas, no en un alegato.

El resultado es un thriller contenido, más interesado en los diálogos incómodos y en la desconfianza que en las secuencias de acción. No es para todos los gustos, pero encuentra ahí su virtud principal.

¿Preferís que un thriller policial priorice la tensión psicológica o la acción?

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RedacciónRedacción de Frontera Informa

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