La mora de los créditos familiares tocó un piso histórico en más de veinte años
El Banco Central reportó que la irregularidad del financiamiento a hogares llegó al 12,9% en julio, más del doble que un año atrás. En paralelo, mejoró la probabilidad de incumplimiento estimada, lo que muestra un cuadro con dos lecturas.

Los créditos bancarios que pidieron las familias argentinas mostraron en julio una mora del 12,9%, el nivel más alto en más de dos décadas. La cifra surge del Informe de Bancos que publica el Banco Central de la República Argentina y refleja qué proporción del saldo adeudado presenta atrasos en los pagos. El dato supera por más del doble al registro de julio del año pasado, cuando la irregularidad se ubicaba en el 5,6%, y volvió a poner en primer plano la fragilidad financiera que atraviesan buena parte de los hogares.
El número, conviene aclararlo desde el arranque, no cuenta familias sino pesos: es el porcentaje de la cartera de préstamos a hogares que está en mora. Dicho de otro modo, si un banco tiene cien pesos prestados a familias, casi trece pesos de esos cien están hoy vencidos. No significa que casi el trece por ciento de los hogares argentinos esté en default, porque la mora se concentra en las cuentas con mayor saldo impago. Aun con ese matiz, el salto en doce meses es contundente: 7,3 puntos porcentuales de suba y un nivel que no se veía desde, por lo menos, los primeros años del dos mil.
Familias más golpeadas que empresas
La comparación con el segmento productivo deja a los hogares en una situación claramente más comprometida. Mientras la mora familiar alcanzó el 12,9%, la de las empresas se mantuvo en el 3,6%, y para todo el sector privado el indicador cerró en el 7,7%. La brecha entre ambos universos se amplió y volvió a mostrar que el ajuste en las finanzas del hogar se siente más fuerte que en el crédito comercial. Para el conjunto del sistema, además, el dato llegó al 7,7%, con lo que las familias quedan como el motor de la suba.
El informe también trajo un contrapunto llamativo. La probabilidad de incumplimiento estimada para las familias, un índice que adelanta qué proporción de deudores podría dejar de cumplir sus obligaciones en los próximos meses, bajó 0,5 puntos y se ubicó en 3,9%. Es una señal de que, pese a que la mora acumulada sigue creciendo, la velocidad con la que se incorporan nuevos deudores irregulares perdió fuerza. El Banco Central lo explica por dos carriles: por un lado, creció en términos reales el stock de créditos con problemas; por el otro, se redujo el financiamiento total a familias, también en términos reales. Al achicarse la base, los préstamos irregulares pesan más en el porcentaje final.
Las previsiones de los bancos
El mismo reporte dio cuenta de cómo se cubren los bancos ante eventuales pérdidas. Las previsiones que mantienen las entidades equivalían en julio al 87,6% de la cartera irregular, 0,8 puntos porcentuales más que en junio. Medidas sobre el total de préstamos al sector privado, esas previsiones representaban el 6,7%. Para los bancos, esto implica que casi nueve de cada diez pesos en mora ya tienen un colchón reservado para hacer frente a un eventual incumplimiento, un nivel que muestra cautela frente al deterioro de la cartera.
Lo que cambia para el que cruza mañana
- La mora de los créditos a familias llegó al 12,9%, más del doble que hace un año y el registro más alto en más de veinte años.
- Las empresas siguen lejos de ese nivel: su mora quedó en 3,6% y el promedio del sector privado, en 7,7%.
- La probabilidad de incumplimiento estimada para los hogares bajó 0,5 puntos y se ubicó en 3,9%, un alivio dentro del cuadro general.
- Los bancos tienen previsiones por el 87,6% de la cartera irregular, lo que muestra mayor cobertura frente a un eventual default.
Como reflexión que me llevo de estos números: la foto de julio muestra dos cosas al mismo tiempo. Por un lado, un deterioro profundo en la capacidad de pago de las familias, con una mora que ya supera los dos dígitos y bate un récord de más de veinte años. Por el otro, una probabilidad de incumplimiento que dejó de empeorar e incluso retrocedió, lo que sugiere que el ritmo de los nuevos atrasos podría estar encontrando un techo. Para los hogares que hoy organizan vencimientos dentro de un presupuesto cada vez más ajustado, la pregunta que queda es cuánto de este piso alto será coyuntural y cuánto llegó para quedarse.
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