La noche en que el Luifa le borró la sonrisa a Popovich
Hace dieciséis años, en el Mundial de Turquía, Luis Scola firmó los 37 puntos más altos de un argentino en una Copa del Mundo y dejó al DT de los Spurs masticando bronca antes de que terminara el partido.

Fueron los últimos tres minutos. Los que definieron todo. Luis Scola, el Luifa, se adueñó de la pelota, se acomodó en el poste bajo y clavó diez puntos al hilo para sentenciar a Brasil por 93 a 89 en el Mundial de Turquía. Aquella noche del 7 de septiembre de 2010 en el estadio Sinan Erdem de Estambul no fue un partido más. Fue la actuación individual más grande de un argentino en una Copa del Mundo de básquet, con esos 37 puntos que, dieciséis años después, siguen siendo récord.
Lo de Scola fue de esos shows que no abundan. En el poste bajo les bailó a todos. Anderson Varejao y Tiago Splitter, dos tipos con currículum en la NBA, no le encontraron la vuelta. Fabricó sus propios tiros con movimientos de pies que parecían sacados de un manual, y encima le agregó triples cuando la marca le daba aire. Estuvo apenas un minuto en el banco durante todo el encuentro. Un despliegue físico y mental que dejó exhausto a más de uno.
Magnano, del otro lado de la vereda
Hay una perlita que a mí, como viejo fanático del básquet, me cierra con broche de oro: el DT de Brasil en ese torneo era Rubén Magnano, el mismo que había llevado a la Argentina al oro en Indianápolis 2002. Desde el banco de enfrente vio a un Scola que, según sus propias palabras, resultaba indescifrable. "De 10 posesiones, iba a tomar ocho. Así y todo, convertía", dijo el cordobés. Pocas veces un elogio de un rival duele tanto.
El responsable de que la pelota le llegara limpia fue Pablo Prigioni, el base que tejió el circuito ofensivo con la paciencia de un relojero. Sus pases encontraron a Scola en los lugares justos y le ahorraron trabajo sucio. Hubo química, hubo lectura, hubo esa conexión que sólo aparece cuando un equipo está maduro para pelear cosas grandes.
“Ellos no saben que este fue uno de los partidos más emocionantes que me tocó jugar. Algún día alguien les contará.”Luis Scola, en referencia a sus hijos
El testigo incómodo de las tribunas
Arriba, en las tribunas, había un hombre que se retorcía en su asiento. Gregg Popovich, el histórico entrenador de los San Antonio Spurs, se paró antes de que sonara la chicharra final, pidió permiso y se mandó a mudar. No era por el resultado, claro. Los Spurs lo habían drafteado a Scola y nunca lo habían contratado. El libro "El Abanderado" rescata la frase que el técnico mascullaba mientras caminaba hacia la salida: "No puedo creer que cambiamos a este jugador". Imagínense la cara. Calor en Estambul, más de treinta grados afuera, y Popovich hirviendo por dentro.
- Fecha: 7 de septiembre de 2010.
- Sede: estadio Sinan Erdem, Estambul.
- Competición: Mundial de Básquet de Turquía.
- Resultado: Argentina 93 - Brasil 89.
- Figura: Luis Scola, 37 puntos (récord argentino en Mundiales).
- Clave: 10 puntos consecutivos en los últimos 3 minutos.
- Auxiliar: Pablo Prigioni, organizador del goleo.
¿Y el récord? Sigue parado
Pasaron dieciséis años y nadie lo tocó. Ni Manu Ginóbili en sus mejores tardes, ni Facundo Campazzo en su explosión mundialista de 2019, ni Gabriel Deck en la Copa del Mundo de Filipinas 2023. Los 37 puntos del Luifa siguen ahí, en lo más alto, esperando a alguien con el coraje y el talento como para ir a buscarlos. Mientras tanto, esta noche se cuenta entre esas que uno guardó en un rincón de la memoria y de tanto en tanto vuelve a ver, como quien rebobina un gol en la tele. La del Luifa, esa noche caliente de Estambul donde un gigante de Tres de Febrero le rompió el corazón a medio continente.
Comentarios
0Todavía no hay comentarios. Sé el primero.
Seguí leyendo

La revelación de un amigo íntimo de Michael Schumacher sobre su relación y una tajante sentencia sobre Ferrari


Ex-estrella F1 desvela presión creciente sobre Jack Doohan en Alpine
