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Viernes, 9 de octubre de 2026
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La pasarela de Milán se rindió al brillo: faldas con aberturas, lencería y el maximalismo que vuelve para el verano 2027

Prada, Fendi, Gucci, Dolce & Gabbana y Armani cerraron la Semana de la Moda italiana con una propuesta que mezcló sensualidad, nostalgia y experimentación. Entre debuts y despedidas, el calendario creativo también se reconfiguró.

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Paola CardozoSalud y sociedad · · 3 min de lectura
La pasarela de Milán se rindió al brillo: faldas con aberturas, lencería y el maximalismo que vuelve para el verano 2027

Soy Paola Cardozo y me toca contarles lo que se vio en las pasarelas de Milán, esa ciudad donde la moda funciona casi como un segundo idioma. Imagine el living de una casa antigua en pleno centro de Lombardía: las paredes están tapizadas de espejos, la luz entra por ventanales enormes y cada vez que una modelo cruza la puerta, el suelo de mármol devuelve el reflejo. Eso, multiplicado por cinco días y por las casas más importantes de Italia, fue la Semana de la Moda que acaba de cerrar con su calendario primavera-verano 2027.

Prada puso la falda en el centro de la escena

La apertura estuvo a cargo de Prada, con Miuccia Prada y Raf Simons todavía trabajando en dupla. La falda fue la gran protagonista y apareció en todas sus formas posibles: plisada, recta, con aberturas profundas, con estampados florales, con lazos, con lentejuelas e incluso con apliques que parecían bijoux pegados al tejido. Si uno busca una comparación cotidiana, fue como entrar a un taller de costura donde la modista decidió probar todas las versiones de un mismo molde antes de elegir la definitiva.

Fendi, Cavalli y Marni: sensualidad, maximalismo y combinaciones raras

Fendi llevó la sensualidad al primer plano. La colección rescató la estética de los años 70 y la estética de la lencería: transparencias, encajes y prendas que parecían salidas de un cajón de boudoir. El equipo creativo de la casa sumó además un homenaje a Raffaella Carrà, figura que para el público italiano funciona como un sinónimo de alegría y desparpajo televisivo.

Marni, con Meryll Rogge, se entregó a las combinaciones inesperadas, esas que en una casa serían equivalentes a usar una parka con sandalias: parkas con sandalias, lunares con rayas, suéteres amplios con pantalones de cuero. Roberto Cavalli, en tanto, volvió al espíritu de los 2000, con estampados animales, denim de tiro bajo y más transparencias, como quien abre un placard guardado durante dos décadas y decide volver a usarlo.

  • Gucci mostró su segunda colección con Demna como director creativo, con una puesta en escena que simulaba una boutique de lujo: sastrería entallada, referencias ecuestres, abrigos de piel sintética y faldas de corte noventero convivieron en un mismo espacio.
  • Dolce & Gabbana se inspiró en los guardarropas de las grandes familias sicilianas: encajes, estampados de leopardo, bordados y joyas pensadas como piezas de herencia familiar.
  • Armani cerró la semana con Silvana Armani al frente del diseño: vestidos fluidos en blanco y negro, escotes pronunciados, cristales, lentejuelas, tejidos metalizados y una bola disco iluminando la pasarela.

Cambios en los talleres: un debut y una despedida

Como en cualquier casa donde alguien se muda y otro llega para ocupar la habitación, la semana también trajo movimientos en los equipos creativos. Glenn Martens presentó su última colección para Diesel tras cinco años al frente de la marca, con el tono de quien cierra una etapa. En paralelo, Simone Rizzo y Loris Messina debutaron en Moschino con una propuesta que recuperó el humor y la irreverencia asociados a la firma fundada por Franco Moschino, ese diseñador que entendía la moda como una broma elegante y a la vez comprometida. La pasarela, al final, dejó una sensación compartida: el verano que viene en el guardarropa no va a ser discreto.

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Paola CardozoSalud y sociedad

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