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Domingo, 18 de octubre de 2026
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La píldora de la longevidad: qué hay detrás del negocio que promete más años y no los entrega

Suplementos con precursores de NAD+, selenio, vitamina D y omega-3 venden una juventud que la ciencia todavía no pudo comprobar en humanos. Lo que sí mostró evidencia sólida es más viejo y menos rendidor: moverse, comer bien, dormir y no aislarse.

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Paola CardozoSalud y sociedad · · 4 min de lectura
La píldora de la longevidad: qué hay detrás del negocio que promete más años y no los entrega

Vuelvo de la guardia con la imagen de Marta todavía en la cabeza. Tiene 72 años, viuda desde hace tres, y llegó a la consulta convencida de que necesitaba un frasco nuevo que vio en una red social: cápsulas de NMN, el suplemento de moda entre quienes sueñan con sumar décadas. Me contó que gastaba casi la mitad de su jubilación en ese producto y en otros dos que le recomendó una influencer. Le dije lo que siempre digo en estos casos: antes de tragar nada, midamos qué le falta y qué le sobra. Marta se fue con una orden de laboratorio y una indicación que le cambió la cara: una caminata diaria de cuarenta minutos y volver al club de los jueves, el que dejó cuando murió su marido.

La historia de Marta es la radiografía de un fenómeno que explotó en los últimos años: el mercado de suplementos de longevidad. Detrás de cada frasco hay una promesa simple, casi tentadora: comprar más años de vida en una cápsula. Lo que la ciencia sabe hasta hoy es bastante más modesto y, en buena parte, incómodo para quienes venden esos productos.

NAD+: la molécula estrella que no terminó de demostrar nada en humanos

El NAD+ es una coenzima que está en todas las células del cuerpo, como el motor que enciende la caldera de la casa. Cumple un papel central en la producción de energía y en la reparación del ADN. Con los años, sus niveles caen de manera natural, y eso empujó una hipótesis atractiva: si se los reponemos desde afuera, tal vez envejezcamos mejor.

En placas de laboratorio y en ratones, aumentar la disponibilidad de NAD+ mejoró varios parámetros metabólicos. De ahí salieron al mercado dos precursores: el NMN (nicotinamida mononucleótido) y el NR (nicotinamida ribósido), que se venden como una inversión a largo plazo. El problema es el salto que el marketing da sin pedir permiso: lo que funciona en una célula o en un ratón no necessarily funciona en una persona entera.

Los ensayos clínicos en humanos confirman algo modesto: tomar estos precursores eleva los niveles de NAD+ en sangre. Lo que todavía no pudieron mostrar es que ese aumento se traduzca en menos enfermedades, mejor funcionamiento del organismo o más años de vida. Que suba un valor en un análisis de laboratorio no equivale a vivir más, del mismo modo que llenar el tanque no garantiza que el auto llegue más lejos si el motor está gastado.

Vitaminas y minerales: la decepción de los ensayos grandes

  • El estudio SELECT, con más de 35.000 participantes, arrancó con la hipótesis de que el selenio prevendría el cáncer de próstata. No lo hizo. Y los que recibieron vitamina E tuvieron, durante el seguimiento, mayor riesgo de desarrollar esa enfermedad. Fue un golpe fuerte para la idea de que estos antioxidantes protegen automáticamente.
  • El ensayo VITAL, con cerca de 25.000 personas, puso a prueba la vitamina D y el omega-3 en gente sin déficit previo. El resultado: ni el cáncer ni los eventos cardiovasculares bajaron de manera significativa. No fueron riesgosos, pero tampoco sirvieron como escudo general.
  • Cuando hay carencia real, la cosa cambia: medir y reponer lo que falta tiene impacto concreto, sobre todo en adultos mayores, donde son frecuentes los déficits de vitamina B12 y de vitamina D, y tratarlos mejora la calidad de vida.

La diferencia, entonces, está en una palabra que parece aburrida y es clave: medir primero. Tomar a ciegas, porque un conocido o un video lo recomienda, es tirar el dinero y, en algunos casos, jugar a la ruleta con la salud.

Por qué la ciencia avanza en tres escalones y el marketing se salta dos

La investigación médica funciona como un edificio: los cimientos son lo que pasa adentro de una célula, el primer piso es lo que se observa en animales, y la terraza son los ensayos clínicos en muchas personas. Casi toda la oferta de suplementos se apoya en los cimientos y el primer piso, y se presenta como si ya hubiera llegado a la terraza. Un hallazgo real pero acotado se convierte en una promesa enorme que nadie demostró en la clínica.

Lo que sí tiene evidencia sólida: no viene en frasco

Hay algo que la investigación repite prueba tras prueba, estudio tras estudio, con la consistencia de un director técnico que nunca cambia el esquema. No es nuevo, no es rendidor para nadie y no tiene un eslogan atractivo. Pero funciona: actividad física regular que incluya ejercicios de fuerza, alimentación equilibrada con proteínas suficientes, buen descanso, no fumar, mantener vínculos sociales. Lo que se conoce como los siete pilares del envejecimiento saludable, o, más simplemente, la vida cotidiana bien llevada.

Pensé en Marta mientras escribía esto. Cuando le entregué la orden para el laboratorio, me miró con una mezcla de alivio y enojo. Alivio porque, por primera vez en meses, alguien le preguntaba qué le pasaba en lugar de venderle algo. Enojo porque entendía que había gastado plata que le faltaba en promesas vacías. La semana que viene cumple un año volviendo al club de los jueves. Ya no toma cinco suplementos, toma uno solo, el que de verdad le hacía falta. Lo demás lo hace caminando.

PC
Paola CardozoSalud y sociedad

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