Lebocar, la pastilla que los pacientes con Parkinson no están pudiendo conseguir: qué pasa y por qué los médicos piden no automedicar
Pfizer admitió demoras de manufactura y estimó regularizar las entregas recién en marzo de 2027. El neurólogo José Luis Etcheverry recordó que cortar o cambiar la medicación sin supervisión puede traer consecuencias serias.

Lo primero que me contaron las personas que llamaron a la redacción fue la recorrida: farmacia por farmacia, de mostrador en mostrador, preguntando por la misma caja. María tiene 67 años, vive en Lanús y su marido toma Lebocar hace más de cinco. La semana pasada fue a cuatro farmacias y volvió con las manos vacías. "Llamé a Pfizer y me dijeron que hasta marzo de 2027 no hay entregas normales", me dijo por teléfono, con la voz cansada de repetir la historia. Es una de las tantas escenas que se repiten en distintos puntos del conurbano bonaerense y en la ciudad de Buenos Aires desde hace un tiempo.
El producto en cuestión es Lebocar, un comprimido que combina dos drogas: levodopa y carbidopa. Es, en muchos casos, el pilar del tratamiento de la enfermedad de Parkinson, esa condición neurológica que va haciendo más lentos los movimientos, más rígidos los músculos y, con el paso de los años, va sumando temblores y dificultades para caminar o sostener un vaso. La levodopa viene a ser como el combustible que el cerebro deja de producir: lo que el cuerpo ya no fabrica bien desde adentro, la pastilla lo aporta desde afuera. La carbidopa, en cambio, es como el señalador de la casa que le dice a la medicación adónde tiene que ir y le impide que se desperdicie por el camino.
Qué dijo Pfizer y por qué faltan las pastillas
La compañía confirmó que existen problemas de abastecimiento de Lebocar y los atribuyó a demoras en el proceso de manufactura. Calculó que las entregas se van a regularizar recién hacia marzo de 2027, un horizonte que, para alguien que necesita la pastilla cada cuatro o seis horas, suena a una eternidad. Pfizer no dio detalles sobre el inconveniente de producción ni aclaró si el faltante se replica en otros países. La empresa dejó un teléfono de contacto para responder consultas puntuales de pacientes y obras sociales.
“La levodopa tiene un papel central en el funcionamiento motor, anímico y conductual de los pacientes. Por eso no se puede suspender de golpe ni cambiar a la ligera.”José Luis Etcheverry, neurólogo especialista en Parkinson
Etcheverry, a quien consulté para esta nota, insistió con una idea que repite cada vez que atiende a un paciente preocupado por el faltante: la levodopa no se corta de un día para otro. No es un analgésico que uno deja cuando se le pasa el dolor. Si el suministro se interrumpe de manera abrupta, el cuerpo reacciona con un endurecimiento general, con bloqueos motores que pueden dejar a la persona literalmente pegada al piso o a la silla, y con un cuadro que los especialistas describen como síndrome de retirada. Por eso, cuando no se consigue una concentración puntual, la estrategia suele ser ajustar sobre la marcha con lo que sí esté disponible, siempre con el médico al mando.
Qué alternativas existen y por qué no todas sirven igual
- Parkinel: combina levodopa con carbidopa, igual que Lebocar, y suele estar disponible en el mercado. La tolerancia puede variar de una persona a otra.
- Madopar: une levodopa con benserazida, otra sustancia que cumple una función equivalente. También requiere control médico al momento de rotar.
- Comprimidos de otra concentración: si falta una dosis específica, el equipo tratante puede indicar partir o combinar comprimidos para mantener la cantidad diaria de levodopa.
- Otros grupos de medicamentos: existen opciones para situaciones más complejas, pero pueden ofrecer resultados distintos o provocar más efectos adversos, por eso la indicación queda siempre en manos del especialista.
El especialista aclaró que Parkinel y Madopar cumplen una función terapéutica equivalente a Lebocar, aunque cada cuerpo los recibe de manera distinta. A veces un paciente tolera mejor una marca que otra, y eso no se puede adivinar: hay que probarlo bajo control médico. También recordó que, si no se consigue una concentración determinada, es posible ajustar con comprimidos de otra concentración para conservar la cantidad de levodopa indicada, una especie de rompecabezas de farmacia que el médico de cabecera va armando junto con el paciente.
Volviendo a María y a su marido: cuando le pregunté cómo habían resuelto la semana, me contó que el neurólogo le cambió provisoriamente la marca y le pidió que controle la presión arterial y los movimientos. "Por ahora anda", me dijo, sin demasiado entusiasmo. Como ella, hay miles de familias recorriendo farmacias, llamando a obras sociales y preguntando en redes si alguien sabe dónde queda una caja. Algunas obras sociales, que solían entregar la medicación en forma directa, también reportaron faltantes. La Red Argentina de Parkinson pidió información sobre las existencias disponibles y se ofreció como puente entre pacientes y profesionales.
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