Los Von Erich, esos muchachos a los que el ringside les quedó grande
Llega a Prime Video la película de Sean Durkin que reconstruye la tragedia familiar más extrema del wrestling estadounidense. Acá va el panorama, sin spoilers y con la cuota de mala leche de rigor.

Aclaración antes de arrancar: esto no es una reseña light, y tampoco un panfleto. Es lo que pasa cuando una historia real es tan brutal que el cine apenas necesita inventarle nada. Hablo de El clan de hierro, el film de Sean Durkin que ya está disponible en Amazon Prime Video y que cuenta la saga de los Von Erich, esa dinastía del catch estadounidense que en los años ochenta acumuló trofeos y esquelas fúnebres con la misma facilidad.
La familia como ring de boxeo
Fritz Von Erich no quería campeones, quería otra cosa, y al director le interesa más esa ambición paterna que las llaves de la lucha libre. La película elige mirar hacia adentro: la presión del padre, el peso de la herencia y lo que cuesta sostener esa fachada de tipos invencibles cuando en casa se desmorona todo. (Spoiler emocional: bastante.)
Durkin abre con un blanco y negro que recuerda a esos dramas deportivos de antes, y después se sube a la estética ochentera completa: laca, neón, ruido analógico, pelos cardados. Para los que crecimos en esa década, la reconstrucción de época es casi un personaje más.
- Zac Efron como Kevin Von Erich, el hermano que carga con la herencia sin pedirla.
- Harris Dickinson como David, el primogénito que arrastra su propio drama.
- Jeremy Allen White, que se pone en la piel de Kerry y otra vez demuestra que este pibe puede con cualquier registro físico.
- Jeremy Allan White, otra vez, también compone a Mike, con menos minutos pero igual de doloroso.
- Holt McCallany como Fritz, el padre que nunca vio el tamaño del daño que estaba haciendo.
“El film no trasciende su género, pero cumple con solidez lo que promete: un drama familiar de época, efectivo y bien interpretado, construido sobre hechos reales que no necesitan adornos para resultar impactantes.”Marta Tolaba
Sí, Efron se transformó. Sí, el entrenamiento fue durísimo. Pero lo mejor de la película pasa por otro lado: el guion decide contar la tragedia sin subrayarla, y deja que los silencios hagan el trabajo. Quien vaya esperando pirotecnia emocional al estilo lacrimógeno va a salir conforme, pero no deslumbrado; quien vaya preparado para un drama seco, de los que duelen callados, va a encontrar su lugar.
Y ahora, lo importante: rescato a Holt McCallany. Sí, ya sé que Efron se lleva todas las tapas, pero el señor McCallany compone a un Fritz Von Erich que es lo más incómodo de ver en pantalla, que es exactamente lo que tiene que ser un padre que confunde amor con franquicia. Encarnarlo sin caer en el villano de cartón es un trabajito fino, y este muchacho lo saca adelante.
Conviene verla, sí o sí
Recomendación concreta, porque acá no se viene a perder el tiempo: si te gustó The Wrestler, vas a encontrar afinidad; si te interesa la historia real del deporte estadounidense, es material obligatorio; y si simplemente querés pasar dos horas con un drama honesto, que no te tienten los flashes de musculatura y le dediques un rato. Dura lo justo, no se estira de más, y deja esa sensación rara de haber visto algo que ya sabés cómo termina y aun así te sacude. Eso, querido lector, no es poca cosa.
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