Mariano Moreno vuelve a sembrar el zapallo más grande del país con semillas que entrega el municipio
El martes 13 de octubre, desde las diez de la mañana, el Balneario Municipal será escenario del lanzamiento de la segunda edición del concurso Ciudad Zapallo, una propuesta abierta a productores y a vecinos sin experiencia que recibirán capacitación y un kit de semillas sin costo para armar su propia huerta en casa.

En el paraje de Mariano Moreno, a un costado de lo que fue la vieja colonia agrícola y pastoril del valle del Covunco, la mañana del martes 13 de octubre empieza con movimiento bien temprano en el Balneario Municipal: allí, a las diez en punto, la intendencia y el equipo del PRODA abren la convocatoria para la segunda edición del concurso Ciudad Zapallo, el certamen que el año pasado coronó a un ladrillero de Los Hornos con un zapallo de más de veintitrés kilos y medio y que ahora vuelve a salir a la calle en busca de quien pueda superarlo.
La cita está pensada para que nadie quede afuera: pueden acercarse tanto quienes vienen produciendo hace décadas en el campo abierto del valle como aquellos vecinos que nunca sembraron una semilla y quisieran arrancar, esta temporada, con una huerta familiar en el patio de su casa. La condición, en la práctica, es casi nula: no hace falta inscripción previa, la entrada es libre y gratuita, y al cierre de la jornada cada uno se lleva su kit con semillas entregado por el propio municipio.
Quiénes están detrás de la movida
La cara visible del municipio en todo este proceso es Carolina Gez, responsable del área de Producción, que durante el ciclo inaugural acompañó a los huerteros paso a paso, visitó las parcelas, siguió de cerca el crecimiento de cada planta y terminó resumiendo el balance en una frase que condensa el espíritu del programa: cuando hay política pública y manos dispuestas, la tierra responde.
“Cuando hay política pública y manos dispuestas, la tierra responde.”Carolina Gez, responsable del área de Producción de Mariano Moreno
Lo que dejó la primera edición
- Daniel Ceferino Panitrul (Los Hornos, sobre el arroyo Covunco, a unos ocho kilómetros del casco céntrico): primer puesto con un zapallo de 23,560 kilos. Ladrillero de 57 años, lleva más de dos décadas en el oficio, primero en el taller de otro fabricante y desde 2008 en el propio. Empezó a cultivar hace tres años en el mismo predio donde produce ladrillos, con semillas que le entregó el municipio, y hoy sigueCombinando ambas tareas.
- Antonio Moscoso (Covunco Arriba): segundo puesto con un zapallo de 19,260 kilos.
- Mariano Villagra (Los Hornos): tercer puesto con un ejemplar de 14,760 kilos.
Yo que vengo siguiendo estas historias desde hace rato les confieso que pocas veces vi un contraste tan fuerte como el que se da en la parcela de Panitrul: por un lado la chimenea del horno ladrillero, por el otro las guías de zapallo que se arrastran hasta la orilla misma del Covunco, y en el medio un hombre que mientras amasa adobe y quema piezas sueña con el peso que pueda alcanzar la fruta de la temporada siguiente; es esa mezcla de oficio, paciencia y apego al pedazo de tierra lo que, a mi entender, terminó dándole el primer premio y lo que ahora empuja a otros vecinos a querer sumarse.
De qué se trata el concurso Ciudad Zapallo 2026-2027
La propuesta municipal, que se inscribe en la línea de fomento productivo que el área de Producción viene desplegando en el valle, recupera un cultivo que fue durante años emblema de la antigua colonia del Covunco: el zapallo, esa misma fruta enorme que en otras épocas cargaban las tropas por el camino a la cordillera y que hoy vuelve a aparecer en las quintas de Los Hornos y de Covunco Arriba. La mecánica es directa: el municipio entrega las semillas, los productores las siembran donde pueden, al final de la temporada se pesan los zapallos y el más grande se lleva el reconocimiento en la edición siguiente, mientras el resto se lleva algo igual de valioso, que es haber puesto la huerta en pie y haber comido de lo que ella dio.
Para quienes se acerquen el martes al Balneario Municipal, la jornada arranca con una capacitación presencial en la que el equipo técnico del PRODA repasará, entre otras cosas, qué sembrar según la época del año en el valle, cómo preparar la tierra, qué distancia dejar entre plantas y cómo cuidar la huerta hasta que llegue la cosecha. Después viene la parte más esperada, que es la entrega de los kits de semillas, que se reparten sin costo entre los participantes que se anoten en ese mismo momento.
Lo que la comunidad viene pidiendo
En las reuniones que el área de Producción viene manteniendo con vecinos de Los Hornos y de Covunco Arriba, la principal demanda que se repite, textualmente, es que el municipio no afloje con la entrega de semillas y que la capacitación siga siendo presencial y en el territorio, porque muchos de los productores, sobre todo los de mayor edad, no se manejan con los tutoriales en pantalla y necesitan ver la cara del técnico mientras les explica cómo armar la huerta desde cero. Esa es, en el fondo, la razón por la que el lanzamiento se hizo de nuevo en el Balneario y no en un salón cerrado del centro: para que quien quiera sembrar pueda preguntar, tocar las semillas y volver a su casa con el kit bajo el brazo.
Si usted, estimado lector, tiene o tuvo alguna vez una huerta en casa y se pregunta qué es lo más difícil de mantenerla, le dejo el espacio abierto para que lo cuente cuando quiera; en este rincón del valle del Covunco, mientras tanto, ya están contando los días para el martes 13 y empezando a imaginar el peso que tendrá el zapallo que vendrá este año, ese que todavía no existe más que en la cabeza de quien va a sembrarlo en octubre, cuando abra la convocatoria de Mariano Moreno.
Comentarios
0Todavía no hay comentarios. Sé el primero.
Seguí leyendo


A sus 17 años, un nadador mendocino hace historia al atravesar el Río de la Plata

