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Medicamentos vencidos en la calle: la postal que una vecina de Neuquén no esperaba ver

Tras una inspección que encontró remedios descartados en tachos del centro, el municipio recordó el mecanismo gratuito de entrega en farmacias. La historia de quien los vio primero y el camino que recorre ese residuo hasta su incineración final.

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Paola CardozoSalud y sociedad · 23 DE SEPT DE 2026 · 4 min de lectura

Resultado de una recorrida que la vecina Silvia Cáceres no olvidará. Esa mañana, mientras esperaba el colectivo en la esquina de San Martín y Chubut, en pleno centro de Neuquén, algo le llamó la atención dentro de un contenedor de basura: blisters de pastillas sueltos, frascos a los que se les había vencido el plazo y, entre papeles y restos de comida, cajas de medicamentos que claramente no deberían haber terminado ahí. La escena, que podría parecer menor, fue la que derivó en un operativo municipal y, sobre todo, en la necesidad de recordar cómo se descartan de manera segura los remedios que ya no se usan en la casa.

Lo que pasó en la calle

Efectivamente, personal del área de Residuos Especiales detectó medicamentos vencidos mezclados con residuos comunes en dos puntos céntricos: San Martín y Chubut y San Martín y Río Negro. La presencia de esos productos en tachos y contenedores urbanos no solo vulnera las normas municipales de higiene urbana, sino que abre una puerta que a mí, como cronista que suele pasar por las guardias, me resulta conocida: la del riesgo concreto de que alguien los levante del suelo. Desde el área municipal advirtieron que dejarlos en lugares accesibles puede exponer a quienes pasan por allí, especialmente a niños y animales, porque alguien podría manipularlos o ingerirlos por accidente. A eso se suma otro daño, menos visible pero igual de serio: el impacto ambiental de arrojarlos fuera del circuito previsto para su tratamiento.

El circuito que existe y que muchos no conocen

Entonces, ¿qué hacer con el blíster que quedó a medias en el cajón de la mesita de luz o con el jarabe que cambió de color? Neuquén tiene desde hace años un programa específico que funciona como una especie de buzón especial para remedios: la Recolección Segura de Medicamentos Vencidos. Las farmacias adheridas reciben los productos sin costo, en contenedores rojos claramente diferenciados de los tachos comunes, lo cual después de que uno se acerca una vez se vuelve imposible de olvidar, porque el recipiente está identificado y se nota a la distancia.

La comparación que siempre me sirve para explicarlo es la del termotanque de la cocina: así como el agua caliente tiene una cañería propia y un desagote aparte, los medicamentos vencidos tienen su propio circuito. No van por la bacha, no van por la basura común, no van por el inodoro; van por una vía diferenciada que termina, como después veremos, en un tratamiento térmico específico.

  • Llevar los medicamentos vencidos o que ya no se usen a la farmacia adherida más cercana.
  • Depositarlos en el contenedor rojo destinado a ese fin, sin mezclarlos con residuos comunes.
  • No tirarlos a la bolsa de basura domiciliaria ni abandonarlos en la vía pública.
  • Consultar en la farmacia si el establecimiento forma parte del programa antes de acercarse.
  • Conservar los remedios en su envase original para que el personal pueda identificarlos correctamente.

Qué pasó con los remedios hallados en la calle

En este caso puntual, la recolección estuvo a cargo de la Subsecretaría de Ambiente, Naturaleza y Protección junto con la empresa Baasa. Los medicamentos fueron retirados y trasladados para su gestión como residuos patógenos, una categoría que suena técnica pero que en la práctica significa que se los trata como si fueran material con potencial riesgo sanitario. El procedimiento informado contempla su posterior incineración en un horno pirolítico, es decir, una cámara de alta temperatura que reduce el residuo a cenizas y elimina los principios activos sin que queden expuestos al ambiente.

Después de leer el expediente, me queda dando vueltas la imagen de Silvia volviendo a su casa con la bolsa de Remedios que ya no usaba su marido y la decisión, esta vez, de no dejarla junto al tacho de la esquina. Una decisión chica, doméstica, pero que conecta con algo más amplio: la manera en que cada familia se saca de encima lo que ya no le sirve termina definiendo, en parte, la limpieza de la calle que todos queremos pisar.

La Municipalidad también insistió en que no está permitido arrojar residuos en la vía pública y pidió utilizar los canales habilitados para cada tipo de descarte. Para los remedios vencidos, la entrega gratuita en farmacias adheridas es, por ahora, el camino más corto y seguro para que dejen de ser un problema en la vereda y pasen a ser, simplemente, un residuo tratado como corresponde.

PC
Paola CardozoSalud y sociedad

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