Sábado, 19 de septiembre de 2026
Actualidad y noticias, al instanteBuscar ⌕

Frontera Informa

PortadaVida

Microparar para volver: cómo las pausas breves reconfiguran la atención cuando el día pesa

Caminar diez minutos, cerrar los ojos o cambiar de aire son algunos de los recursos que la psicología y la neurociencia revisan como aliados frente al cansancio mental; especialistas remarcan que no sustituyen un abordaje profesional cuando el malestar persiste.

RS
Ramiro SegundoComunidades y territorio · 19 DE SEPT DE 2026 · 2 min de lectura

Cuando la cabeza no se calla y las horas de oficina empiezan a estirarse más de lo previsto, a veces alcanza con un corte chico para volver a empezar. No hablo de una licencia ni de un viaje al Caribe, sino de esos minutos que se cuelan entre una reunión y otra y que, bien usados, pueden devolver al cuerpo y a la mente a la superficie. Las pausas breves son, en la práctica, una herramienta modesta pero concreta frente al estrés cotidiano, y conviene entenderlas como lo que son: un respiro, no una solución definitiva.

Salir de la pantalla y volver a los sentidos

Para quienes se sienten atrapados en un carrusel de pensamientos repetitivos, hay una técnica conocida como 5-4-3-2-1 que consiste en apoyar la atención en lo concreto: cinco cosas que se ven, cuatro que se sienten al tacto, tres que se escuchan, dos que se huelen y una que se saborea. Antes de arrancar, una respiración pausada ayuda a empezar. La psicóloga clínica Sari Chait explicó que poner la lupa en esos estímulos logra un apartamiento del propio ruido mental, aunque insistió en que no borra la causa del malestar, solo la distancia por un rato.

  • Caminar entre 10 y 15 minutos por un parque o espacio verde, idealmente a mitad de jornada, puede reducir la fatiga y mejorar la concentración por la tarde, según un estudio realizado durante diez días laborales seguidos.
  • Moverse dentro del ambiente: estirar las piernas, hacer unos ejercicios de movilidad o incluso bailar una canción sirven para romper el estatismo físico y mental.
  • Llamar o cruzar unas palabras con alguien de confianza: el simple hecho de desviar la atención hacia una conversación cotidiana corta el bucle interno.
  • Cerrar los ojos entre 10 y 15 minutos, como sugirió la neurocientífica Heidi Hanna, ayuda a recuperar el foco aunque no reemplaza un buen descanso nocturno.

Cuándo la pausa no alcanza

Ahora bien, no quiero ser ingenuo: si el cansancio se vuelve crónico, si el sueño se altera, si las relaciones o el trabajo empiezan a quedar a la deriva, la pausa deja de ser suficiente. La terapeuta Tyana Tavakol recomendó considerar una consulta profesional cuando los intentos personales se agotan, porque detrás del estrés pueden esconderse cuadros que necesitan otro tipo de acompañamiento. En esos casos, lo que empezó como un día pesado puede ser la señal de algo más profundo que merece ser escuchado en voz alta y con quien sabe.

“La técnica 5-4-3-2-1 ayuda a crear cierta distancia respecto de las preocupaciones, aunque no elimina su causa.”Sari Chait, psicóloga clínica

El mensaje de fondo es simple y, a la vez, incómodo: cuidarse no es solo apagar la pantalla un rato, sino aprender a distinguir entre lo que se resuelve con una caminata por el parque y lo que pide otra cosa. Las pausas son una puerta de entrada al bienestar, no su destino final.

RS
Ramiro SegundoComunidades y territorio

Comentarios

0

Todavía no hay comentarios. Sé el primero.

Seguí leyendo