Neagley se anima sola y, claro, le llueven los problemas
El primer spin-off de Reacher pone a Maria Sten al frente de una investigación que arranca con una amiga muerta y termina complicándose más de la cuenta. Sectas, medicamentos experimentados y un padre a punto de partir: el paquete completo.

Otra vez los mismos resolviendo todo: eso era Reacher hasta que alguien en Prime Video se dio cuenta de que Neagley, la eterna acompañante silenciosa, tenía una historia propia para contar. Y acá estamos: con Neagley, la serie derivada que pone a Maria Sten en el centro de la escena, sin Alan Ritchson sosteniéndole la mochila.
Un elenco nuevo para una fórmula conocida
A Frances la rodean tres caras frescas que conviene aprender rápido, porque van a dar bastante por televisión. Greyston Holt es Hudson Riley, un detective que carga con el lastre de una familia con antecedentes penales y que quiere alejarse de ese (perdón, se me escapó) quiere alejarse de ese peso. Jasper Jones interpreta a Keno, un estafador reconvertido en informante, ese clásico personaje que sabe demasiado y termina siendo útil a su pesar. Adeline Rudolph es Renee Birdwhistle, una trabajadora de la agencia de Neagley con ganas de saltar a la investigación privada.
¿Y de qué se trata esta vez? Del arranque más clásico del género: una amiga de la infancia de Frances aparece muerta en circumstances sospechosas después de sumarse a una secta instalada en la granja Echo Canyon. Neagley empieza a tirar del hilo y lo que parecía un caso aislado se le va de las manos como se le va de las manos a todo investigador que se topa con algo más grande.
La pesquisa se le complica (y a nosotros también)
- Medicamentos experimentales que nadie sabe bien para qué sirven.
- Sicarios internacionales con agendas cruzadas.
- Policías corruptos haciendo de las suyas.
- Espionaje empresarial de manual.
- Organizaciones criminales con recursos de sobra.
A Neagley no le queda otra que seguir indicios, interrogar gente y, cuando la conversación no alcanza, resolver a los golpes. Pero lo que diferencia a esta serie de su predecesora es que acá hay espacio para lo personal. Frances tiene hafefobia, un miedo al contacto físico que viene arrastrando desde la primera temporada de Reacher y que, por supuesto, tiene raíces en hechos traumáticos. Esa condición no es un detalle decorativo: pesa en cada relación que intenta construir.
El padre, la despedida y el cameo medido de Ritchson
Hay además un hilo emocional que se repite en varios personajes del equipo:, todos cargan con experiencias que les complican el presente. Y como si fuera poco, a Frances se le muere el padre. O casi. Está próximo a partir, lo que abre otro frente íntimo en medio del de la secta y los corruptos (ahora fui yo el que se descontroló con el teclado, vuelvo al castellano). Alan Ritchson aparece al inicio, breve, como un puente con la ficción original, y después se corre. Suma a la coherencia del universo, no le roba pantalla a Sten.
Mi recomendación, si te gustaba Reacher pero te cansaba el mismo tipo enorme resolviendo todo a las piñas, es darle una oportunidad a Neagley. La acción está, el procedimiento policial también, y hay lugar para personajes con los que se puede empatizar algo más. Para mí, el hallazgo silencioso es Adeline Rudolph: miren a Renee Birdwhistle, porque va a dar que hablar.
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