Otamendi y la cabeza de todo un Monumental: Argentina le gana a Benín y a la nostalgia
Un centro de Messi y una definición de Otamendi rompieron el cero en la noche de la despedida del diez. La Pulga arrancó la jugada, la gente la empujó y el partido sigue 1 a 0.

Arrancó el segundo tiempo y a los pocos minutos se destrabó lo que el primer tiempo había negado: gol. Centro desde la izquierda de Lionel Messi, desborde al área y Nicolás Otamendi que la mete con la derecha para poner el 1 a 0 parcial de Argentina ante Benín en el Monumental. Una definición que, siendo justa, le tanto al centro del diez como al cabezazo del defensor. Y en una noche así, de despedida y de fuegos artificiales, el que abrió el marcador no fue un nueve: fue el hombre de la última línea, el mismo que gritó campeón en Qatar.
Un primer tiempo que se hizo rogar
Porque antes de que la red se sacudiera, el partido había sido un manojo de emociones contenidas. Argentina llegaba, llegaba, y se chocaba con un arquero muy seguro. El número uno de Benín, Dandjinou, se lució: le sacó un tiro libre al diez, le ahogó el grito a Julián Álvarez después de una diagonal y una gambeta del Araña que mereció mejor destino. Messi también tuvo la suya con un centro de Rodrigo De Paul que lo dejó mano a mano con el área chica: se tiró con la zurda, la pidió, pero no le quedó.
Del otro lado, Dibu Martínez también trabajó. Respondió cuando hubo que responder y miró de reojo cuando Tosin falló una definición que había iniciado Aloko con un avance de esos que cortan el aliento. El conjunto africano encontró espacios, se animó con Olaïtan y Ouorou, y dejó en claro que no había venido a hacer turismo al barrio de Núñez.
La noche de Messi y los campeones de todos los tiempos
A los diez minutos, el árbitro cortó el juego. Ovación cerrada, Messi levantó los brazos, se encendieron bengalas y el Monumental se detuvo un instante en el tiempo. La Pulga había entrado a la cancha con sus hijos, bajo una lluvia de luces, con una camiseta gigante con su número y la presencia de campeones del mundo de distintas generaciones, mencionados uno por uno por la voz del estadio. En el entretiempo, Gaspar Benegas se sumó a la fiesta con su música.
Yo destaco, si me apuran, el gol. No por el gol en sí, sino por lo que cuenta: que en la noche de los homenajes, de los discursos y de las camisetas enmarcadas, la historia la escribió una pelota cruzada por Messi y empujada por Otamendi. Así, con el escudo empapado en sudor y la gente todavía aplaudiendo de pie. Argentina gana 1 a 0, el partido sigue, y la despedida, por ahora, se festeja como se festejan las cosas que no se quieren ir.
- Formación inicial de Argentina: la misma que cerró el primer tiempo, con Scaloni repitiendo los once para el complemento.
- Lo que viene: segundo tiempo en desarrollo en el Monumental, con la ventaja parcial por la mínima.
- El detalle: la definición de Otamendi llegó después de un envío de Messi desde la izquierda, conectado con la pierna derecha dentro del área.
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