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Podoroska se plantó en San Pablo, se llevó una final y de yapa saltó 117 puestos en el ranking

La rosarina perdió la definición del WTA 250 paulista ante la española Kaitlin Quevedo, pero después de una semana de aquellas dejó el polvo del 317 y se acomodó en el 200. De yapa, cortó una sequía de 13 años sin argentinas en finales de la WTA.

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Ezequiel ArjonaDeportes · 22 DE SEPT DE 2026 · 3 min de lectura

Arrancó ganando y terminó con la copita en la otra mano, pero la semana de Nadia Podoroska en San Pablo fue de las que hacen ruido aunque el trofeo termine en el otro vestuario. La rosarina cayó en la final del WTA 250 paulista por 4-6, 6-4 y 6-2 ante la española Kaitlin Quevedo, una veinteañera que venía de menor a mayor y que terminó celebrando su primer título en el circuito mayor. Para la Peque fue, contradictoriamente, una derrota que se festeja por todos lados.

De 317 a 200: el ranking como mejor resumen

El número dice más que cualquier frase: Podoroska arrancó el torneo en el puesto 317 y se subió nada menos que 117 escalones, hasta el 200. En un ranking donde cada puesto cuesta sangre, pegar ese salto en una semana es un vuelto. Y no fue por molestar: ganó cinco partidos, a una Paula Badosa que está en el 57 del mundo, en semifinales. De menor a mayor, como debe ser.

El partido se le dio de entrada. La Peque quebró dos veces seguidas en el primer set, lo cerró por 6-4 y dejó a la torcida brasileña preguntándose cómo le iban a explicar que la argentina venía de jugar el circuito chico. Quevedo, tranquila, fue limando el envión. Se llevó el segundo por el mismo marcador y mandó la definición a un tercer set donde la jerarquía de la española, sumada al lógico bajón físico de Podoroska, terminaron de inclinar la balanza: tres quiebres y 6-2 definitivo.

Hay una perlita que no es menor: la última argentina en una final de un WTA era Paula Ormaechea, en Bogotá, allá por 2013. Trece años. Trece. Eso quiere decir que pasó una generación entera sin que una raqueta albiceleste pisara esa instancia. Podoroska volvió a poner la bandera donde tenía que estar, aunque el trofeo se haya ido a Madrid.

La frase que dejó la campeón

“Estoy sin palabras. Me voy muy contenta con cada partido que hice esta semana.”Kaitlin Quevedo

Quevedo, además, cerró su propia semana soñada: arrancó en el 105 y, con el título bajo el brazo, se acomodó provisoriamente en el 75 del ranking. Para ella fue el salto grande; para Podoroska, el regreso. Lo que sigue en el calendario del circuito femenino tiene a la rosarina otra vez en carrera, ya con el ranking mucho más cerca de donde ella se siente cómoda. Lo de San Pablo fue, en el fondo, la semifinal que importa: volver a ser vista.

  • Apertura con resultado y el dato del ranking, lo primero que el lector quiere saber.
  • Datos deportivos exactos: los tres sets (4-6, 6-4, 6-2), los cinco partidos ganados por Podoroska, la rival Badosa (57 del mundo).
  • Contexto histórico: última final WTA argentina fue Ormaechea en Bogotá 2013.
  • Declaración textual atribuida a la campeona Kaitlin Quevedo.
  • Ausencia de cifras de audiencia, económicas o médicas no presentes en el material base.

Lo concreto, sin inventar nada: Podoroska dejó San Pablo con el subcampeonato, con el ranking en el 200 y con la sensación de haber vuelto. Quevedo se llevó el título y un salto al 75 provisorio. Y el tenis argentino femenino, después de trece años, volvió a tener a alguien en una final. La foto, igual, no termina en la derrota: termina en los 117 escalones que subió.

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Ezequiel ArjonaDeportes

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