Viernes, 18 de septiembre de 2026
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Ritchie, Cavill y Gyllenhaal: la verbena canaria que nadie pidió (pero quizá nadie debería perderse)

El director inglés vuelve a la carga con una historia de conspiraciones, millonarios y buggies a toda velocidad en Tenerife. Henry Cavill y Jake Gyllenhaal le ponen la cara. Carlos Bardem, el alma.

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Marta TolabaCultura y espectáculos · 18 DE SEPT DE 2026 · 3 min de lectura

Hay una regla no escrita en esto del cine de acción: cuando un millonario misterioso controla un archipiélago entero, algo huele a rancio en el guion. Pero también es cierto que esa misma regla le dio a Guy Ritchie contratos durante tres décadas, así que no seré yo quien le quite mérito. Con En la zona gris, el director inglés vuelve a la cancha con sus juguetitos preferidos: persecuciones, tiroteos, conspiraciones y un reparto de nombres grandes. Esta vez el patio de juegos es Tenerife, y eso, créanme, no lo vio venir nadie.

La historia pinta a las Islas Canarias como un territorio bajo el mando de un magnate sin escrúpulos. Sobre ese escenario se cruzan criminales y conspiraciones de las que uno ya sospecha el final antes de que arranque la primera persecución. Las Canarias funcionan acá como esa coartada visual que justifica los planos de acantilado y los barcitos pesqueros: bellos, sí; imprescindibles para la trama, no tanto. Ritchie los usa como decorado y, hay que admitirlo, no lo hace mal.

Los nombres que sostienen el barco

Henry Cavill y Jake Gyllenhaal encabezan el elenco, y con eso queda dicho casi todo. Dos caras que Hollywood todavía sabe dónde ubicar, dos físicos que aguantan una pelea cuerpo a cuerpo sin que nadie se queje. A ellos se suma Carlos Bardem, que es, para quien escribe, la verdadera razón para mirar esta película. Porque mientras Cavill pone el mentón cuadrado y Gyllenhaal la mirada atormentada de siempre, Bardem tiene ese oficio suyo de tragarse una escena con un gesto mínimo. Es el actor al que conviene seguirles el rastro, sobre todo cuando se mueve en rodajes internacionales y se permite, además, ser de los pocos que no quedan reducidos a decorado angloparlante.

El rodaje en Tenerife deja ver lo que uno esperaría: playas, carreteras costeras, entornos abiertos, algún bar con parroquianos de utilería. Las secuencias de acción incluyen carreras en buggy, un artilugio que Ritchie parece haber incorporado a su kit de director desde que descubrió que el mundo estaba lleno de motos de agua y cuatriciclos. Funciona, distrae, y poco más se le puede pedir a una escena de acción bien filmada. (Aunque uno, mal pensado, siempre se pregunta cuántos buggies donaron los canarios a la causa.)

Lo que viene en la agenda Ritchie

  • En la zona gris, el regreso al cine del director después de una etapa muy enfocada en series.
  • The Gentlemen, su primer gran éxito televisivo, basada en su propia película.
  • Mobland, otra incursión en el universo de gánsteres, esta vez con Tom Hardy al frente.
  • El joven Sherlock, su mirada adolescente sobre el detective más famoso de Londres.
  • Capital, todavía en preparación, que completaría una agenda cargadísima.

Mirando la filmografía completa, Snatch, Operación U.N.C.L.E. y las dos Sherlock Holmes siguen siendo las paradas obligadas para entender quién es Ritchie cuando Ritchie se pone Ritchie. En la zona gris se inscribe en esa línea: acción vitaminada, criminalidad con clase social, humor seco y alguna explosión bien puesta. No esperen una obra maestra. Esperen pasar un rato agradable, con dos estrellas grandes en la pantalla y un actor español de los más sólidos haciendo de las suyas. Para mí, con eso alcanza y sobra un viernes a la noche.

Recomendación concreta: si la encuentran disponible, véanla en pantalla grande, con pochoclos y sin pretensiones. Y presten atención a Bardem. Siempre vale la pena prestarle atención a Bardem.

MT
Marta TolabaCultura y espectáculos

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