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Roseti 93: una tarde con los parlantes que fueron de un cine porteño y hoy le hacen frente al celular

En un galpón de Chacarita, Gonzalo Solimano armó un templo del sonido analógico donde este domingo cierra el festival MUTEK. La idea es simple y casi provocadora: escuchar música sin mirar la pantalla.

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Paola CardozoSalud y sociedad · · 4 min de lectura
Roseti 93: una tarde con los parlantes que fueron de un cine porteño y hoy le hacen frente al celular

Me crucé con la historia de un amigo que el jueves a la noche se sentó en un sillón de Chacarita, dejó el celular en el bolsillo y se quedó dos horas escuchando un disco completo. No es un detalle menor en 2024: es casi un acto de rebeldía. Me contó que, cuando terminó la cara A, tuvo la sensación de que le habían sacado un peso de encima, como cuando uno vuelve de un viaje largo y se saca los auriculares en el living. Ese amigo es parte del público que empieza a juntarse en Artlab, el espacio que el DJ y productor Gonzalo Solimano dirige en Roseti 93, en el corazón de Chacarita, sobre un predio de unos 540 metros cuadrados dedicado a la música electrónica, el vinilo y el arte audiovisual.

Artlab funciona desde 2015, pero la idea tiene raíces mucho más viejas. Solimano, nacido en Villa Urquiza en 1979, fue armando la propuesta alrededor de una colección de ocho sistemas de parlantes Altec modelo A7, fabricados en 1954. Según me contó el propio Gonzalo, hay indicios de que los equipos salieron de un cine porteño emblemático, aunque esa procedencia todavía no pudo confirmarse del todo. Para quien nunca vio uno, el A7 es como el Ford Falcon del audio: un gabinete enorme de madera, con un woofer gigante abajo y una trompa arriba, de esos que escupían la voz del presentador en las salas de los años cincuenta. Son cajas que pesan, que se ven, que ocupan lugar en la pieza como un mueble de la abuela. Y justamente por eso están en el centro del proyecto.

Dos ciclos para bajar la persiana al celular

El corazón de Artlab late al ritmo de dos propuestas regulares. La primera se llama Audiófilos y está pensada para quienes quieren escuchar un álbum entero, de principio a fin, sin que nadie les avise que tienen un mensaje en WhatsApp. El programa puede ir desde Miles Davis hasta Pink Floyd, pasando por Invisible o Massive Attack, y se reproduce en vinilo, CD o archivos sin compresión, según qué formato le haga más justicia a cada obra. No es un detalle técnico para geeks: es entender que hay discos que suenan distinto según cómo los leas, como hay libros que se gozan más en papel que en pantalla.

La otra pata es Círculo de Sonido, una sesión bailable de house donde Solimano y otros DJs se ponen en consola para mantener viva esa tradición. El ciclo, me explicó, convive con el resto de la programación: jazz, muestras de arte visual y una agenda que gira siempre alrededor de la electrónica en sus distintas variantes, que es el hilo conductor del lugar.

MUTEK cierra su octava edición en Buenos Aires

Este domingo, justamente, Artlab será la sede del cierre de la octava edición porteña del festival MUTEK, un evento nacido en Montreal en el año 2000 y que Solimano trajo al país en 2018. La propuesta apunta a la música electrónica experimental, el arte audiovisual y la exploración tecnológica, con una escala y un perfil muy distintos a los festivales masivos de género. Es, si se quiere, la contracara de la pantalla del celular: en MUTEK la idea es mirar y escuchar con todo el cuerpo, no scrollear con el pulgar.

“Veo a las nuevas generaciones con muchas ganas de volver a tener objetos físicos y creo que estos formatos ayudan a construir rituales alrededor de la música.”Gonzalo Solimano, director de Artlab

Sobre el desembarco de la inteligencia artificial en la creación musical, la postura de Solimano es clara y la repite cada vez que puede: para él, la IA es un recurso potente, pero debe asistir al artista en su investigación y simplificar procesos, no reemplazarlo. Es un debate que está dando vueltas en todos los estudios del mundo y que, en un lugar como Artlab, suena casi como una herejía si uno piensa que del otro lado de los parlantes hay música pensada nota por nota por un ser humano.

  • Dónde: Roseti 93, barrio de Chacarita, Ciudad de Buenos Aires.
  • Qué: música electrónica, vinilo, arte audiovisual y formatos analógicos de los años cincuenta.
  • Cuándo: funciona desde 2015, con ciclos regulares de escucha y baile durante todo el año.
  • Este domingo: cierre de la octava edición porteña del festival MUTEK.
  • La regla de oro: el celular se queda en el bolsillo.

Vuelvo a mi amigo del sillón en Chacarita. Me dijo algo que me quedó dando vueltas: que durante esas dos horas no extrañó la pantalla, ni el feed, ni el tic del. Solo le faltó, al final, pedir otro disco. En un tiempo donde todo compite por un segundo de nuestra atención, Artlab propone algo que parece simple y por eso se vuelve casi revolucionario: quedarse quieto, bajar el volumen interno, y dejar que la música pase. ¿Irías a escuchar un álbum entero sin mirar el teléfono? ¿O el formato te resulta demasiado lejos de cómo consumís música hoy?

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Paola CardozoSalud y sociedad

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