Such Brave Girls vuelve con una familia que no se banca ni a sí misma
La segunda temporada de la comedia británica aterrizó en Filmin España y vuelve a poner en escena a una madre y sus dos hijas que hacen de la convivencia un campo minado: bodas forzadas, traumas a granel y un humor que prefiere la evasión antes que la reconciliación.

Acá viene una de esas comedias británicas que parecen hechas a medida para arrancarles una sonrisa incómoda a los 40 y pico. Such Brave Girls volvió, y lo hizo con todo lo que tenía: una madre que desbordaría al mejor terapeuta, dos hijas que no se soportan del todo y un guion que prefiere patear los problemas antes que resolverlos. La segunda temporada ya está disponible en Filmin España, unos catorce meses después de su estreno original, y la verdad es que llega en un momento perfecto para quien necesite confirmar que hay familias más disfuncionales que la propia.
Una madre, dos hijas y una boda que arranca con secuestro
Los seis episodios de media hora retoman a Josie, Billie y Deb, el triunvirato que sostiene la serie con una combinación de ternura y mala leche bastante británica. Kat Sadler, además de interpretar a Josie, firma los guiones. Lizzie Davidson vuelve como Billie, y Louise Brealey se calza otra vez el papel de Deb. El elenco nuclear se completa con Freddie Meredith, que vuelve como Seb, el pobre muchacho al que le organizan una boda que nadie le pidió.
El arranque es de esos que resumen una serie entera en cinco minutos: Billie y Deb secuestran a Josie para que se case con Seb. Sí, leyeron bien. Una madre y una hija secuestrando a la otra hija para empujarla al altar. Es el tipo de decisión narrativa que, en otra serie, sería un disparate. Acá funciona porque el resto del universo funciona en la misma frecuencia.
- Josie, Billie y Deb son el centro de una familia donde las decisiones de una arrastran a las otras.
- El primer episodio dispara la acción con un secuestro con fines matrimoniales.
- La salud mental y los traumas familiares son materia prima del humor, no adornos.
- La autora, Kat Sadler, mete experiencias propias en el guion.
- Los capítulos no prometen reconciliaciones fáciles: la evasión sigue siendo el motor.
La salud mental como material de comedia, no como decoración
Una de las cosas interesantes de Such Brave Girls es que no usa la salud mental como trampolín para un gag rápido ni la esconde debajo de la alfombra. Josie tiene antecedentes psiquiátricos serios, pero la serie también se ocupa de lo que le pasa a Billie y a Deb. Sadler dijo en más de una entrevista que escribe desde lo que conoce, y se nota: los personajes no superan sus conflictos al final del capítulo, ni siquiera al final de la temporada. Acumulan, evaden, se enredan. Y eso, lejos de volverla pesada, le da una veracidad que muchas comedias familiares evitan como si quemara.
A mí, personalmente, me parece un hallazgo que el humor no necesite de la reconciliación para seguir funcionando. Acá nadie aprende la lección al final del arco narrativo. Nadie se sienta a la mesa y dice las cosas que tenía que decir. La familia sigue adelante como puede, tropezando con el mismo piedrazo del capítulo anterior, y por eso resulta más humana que la mayoría de las comedias que prometen catarsis.
Kat Sadler: la que escribe y se interpreta a sí misma
Hay algo bastante raro y bastante digno de subrayar en la figura de Kat Sadler. No es solo la cara visible de Josie: es la cabeza detrás de cada línea, cada chiste, cada giro incómodo. Pocas veces se ve a una dramaturga joven sosteniendo un proyecto así en televisión, y menos todavía cuando ese proyecto depende tanto de lo autobiográfico. Sadler no inventó un personaje: parece haberlo drenado.
“Es de esas series que te dejan con la sensación de que el guionista se sentó frente al teclado y pensó: bueno, si no lo arreglo en la ficción, al menos lo hago gracioso.”Marta Tolaba
Y algo parecido ocurre con el rescate que siempre vale la pena hacer: si todavía no vieron la primera temporada, dense el gusto antes de meterse con estos seis capítulos. Hay un desarrollo de personajes que se pierde si entran en frío, y además la llegada a Filmin España de esta segunda entrega se produjo catorce meses después del estreno original, lo que les dio tiempo de sobra para empaparse el contexto.
La recomendación, sin anestesia
Si les gusta la comedia incómoda, la que no termina de resolver nada y por eso mismo se siente honesta, Such Brave Girls segunda temporada es para ustedes. Se disfruta más de noche, en pantalla chica, con pocas luces y cero voluntad de dormir temprano. Y si comparten el visionado con alguien de la familia, no se sorprendan si en algún momento alguien comenta: pará, esa soy yo. La serie está disponible en el catálogo de Filmin en España, con sus seis episodios de media hora, lista para arruinarles la semana en el mejor sentido.
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