Tom Cruise, el escenario y la vergüenza del cheque: Iñárritu vuelve a la batalla que ya perdió una vez
Más de diez años después de "Birdman", el director mexicano regresa al teatro, a las bambalinas y a las preguntas incómodas con "Digger", una película que pone a su estrella a firmar un contrato con el diablo. La paradoja, otra vez, es el motor de la historia.

Vaya timing el de Alejandro González Iñárritu. Mientras Hollywood sigue buscando la manera de pedir disculpas por existir (spoiler: no le sale bien), el mexicano vuelve al único ring donde sabe pelear: el teatro, las bambalinas y el ego de un actor famoso que ya no sabe si quiere la gloria o el silencio. "Digger" es, en criollo, "Birdman" pero sin la brisa fresca de la sorpresa y con la cuenta de Twitter más larga. Después de más de una década, el director vuelve al mismo lugar. Y lo sabe.
El mismo barrio, distinto humor
La estructura es reconocible al primer segundo: una estrella, una obra, una crisis personal, una ciudad que mira. La diferencia es que "Birdman" se permitía una sonrisita cómplice con el espectador, como diciendo "mirá qué ridículos somos todos". "Digger" no. "Digger" le quita la música épica, le apaga las luces lindas y te deja frente a la papa caliente: el arte que crítica al poderoso vive, respira y se mudó a un penthouse gracias a la plata de ese mismo poderoso.
El plato fuerte: Tom Cruise acepta el patrocinio de un magnate para levantar su obra, con la excusa (noble, claro, siempre noble) de sacar a su hija del quilombo que ese mismo círculo de poder contribuyó a armar. La paradoja está servida en bandeja, y el film no la esquiva: la condena al dinero se firma en un cheque. La catarsis del público que aplaude en la sala la caída simbólica del ricachón no tiene traducción en la calle. Es teatro, no es justicia.
- Desaparece el truco del falso plano secuencia. La cámara respira, los cortes también.
- Se va el humor celebratorio. Lo que entra es incomodidad sostenida.
- La industria del entretenimiento pasa de ser paisaje a ser acusada formal.
- El héroe ya no se redime: queda en falta con su propia obra.
El problema (y la apuesta)
Y acá viene lo jugoso, lo arriesgado, lo que puede salir muy mal en temporada de premios. La Academia y los votantes adoran las películas que les hacen sentir inteligentes y bondadosos al mismo tiempo. "Digger" les dice, conurbano mediante, que esa tibieza es parte del chanchullo. Una película que cuestiona a la industria que la vota es como ir a una cena de consorcio a denunciar al encargado del edificio: te aplauden dos vecinos y el resto te boicotea el ascensor.
¿Puede salvarse? Sí. Cruise, si la entrega es la que promete el papel, es la única variable que inclina la cancha. Un actor con esa trayectoria aceptando un papel incómodamente vulnerable, sin red, sin kiss ass, es material de campaña. Si lo banca, la película banca. Si Cruise titubea, "Digger" se queda en una pieza intelectual para cuatro gatos y un Pulitzer.
La pregunta que sobrevuela todo
¿Puede el cine denunciar al dinero que lo financia sin volverse parte del problema? Es la pregunta que la película no contesta (porque sería tonta si la contestara), pero que te deja pegada al sillón durante dos horas. Ironicita fina para un miércoles a la noche: la crítica que ejerce "Digger" es la misma crítica que cualquier diario, cualquier medio, cualquier cronista gastronómico hace cada vez que escribe sobre el restaurante que lo invitó a comer. Aunque ahí, modestia aparte, todavía estamos peleando.
(Una perlita para los que siguen: entre el elenco de apoyo se destaca Florence Pugh, que otra vez se anota con un papel breve y venenoso, de esos que justifican seguirle el nombre a cualquier proyecto. Atento el dato, porque Iñárritu se la guardó para las escenas que menos alardean y más pesan.)
“Recomendación para esta semana: ver "Digger" en sala grande, con pochoclo y la predisposición de dejarse incomodar. Y, ya que estamos, revisar "Birdman" de nuevo, no para comparar, sino para recordar lo cómodo que era mentirnos con banda sonora épica.”Marta Tolaba, Cultura y espectáculos
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