Tom el Lagarto y el arte de hacer marketing a pesar de Disney
Un personaje descartado, un clip escondido en los créditos de otra película y un estudio que se empecinó en apostar por el gag contra la orden de no promocionarlo. Así nació el meme que se tatuaron en la piel.

A esta altura queda claro que cuando Disney dice «no», Pixar dice «vamos a ver». Y cuando Pixar dice «vamos a ver», termina ganando un lagarto que machaca un botón durante cuarenta segundos y se convierte en el meme del año. La historia de Tom, el secundario más popular de Hoppers, es la crónica de un error de cálculo corporativo que terminó en fenómeno viral. Y en tatuajes. Sí, tatuajes.
Un clip que nadie quería y todos compartieron
La nueva película animada de Pixar, Hoppers, llegó en 2026 con un personaje que nadie esperaba en el centro de la escena: Tom el Lagarto, un bicharraco del bosque que aparece apenas unos minutos en pantalla. Su momento de gloria arrancó con un video cortísimo en el que el bicho aprieta sin parar el botón de lagarto en un teléfono mientras una voz robótica repite «LAGARTO, LAGARTO, LAGARTO» como si fuera un mantra del peor día de tu vida.
El estudio Disney no quería usar ese material para vender la película. Cuando el equipo de Pixar propuso incluir el gag en la presentación oficial de la convención D23, la idea fue rechazada de plano. El director Daniel Chong lo contó en la View Conference con una honestidad que duele: «No les culpo, porque si estás tratando de vender esta película... Quiero decir, yo no querría usar un lagarto para promocionarlo. No salen castores en esto, y Tom realmente no sale demasiado en esta película».
“Crear un meme no es algo que se pueda planificar.”Nicole Paradis Grindle, productora de Hoppers
Cómo se cocina un fenómeno a escondidas
Lo mejor de la historia es cómo se fabricó el clip en paralelo, casi en clandestinidad. La productora Nicole Paradis Grindle armó el cronograma para que los animadores pudieran terminarlo en los huecos libres de la producción principal. El resultado quedó escondido al final de los créditos de Elio, la película anterior del estudio. ¿La estrategia? Apostar a que nadie llegaría hasta ahí. Funcionó a medias: alguien se quedó hasta el último segundo, grabó el clip, lo subió a YouTube, y la pelota empezó a rodar.
- Remixes musicales con la frase «LAGARTO, LAGARTO, LAGARTO» de fondo.
- Versiones dobladas a distintos idiomas que circularon por redes sociales.
- Cosplays del personaje en convenciones de cómics y animé.
- Tatuajes del lagarto en brazos y pantorrillas de fans hardcore.
- Memes que usaron el audio para ilustrar cualquier situación repetitiva de la vida cotidiana.
La paradoja del marketing que nadie planeó
La propia Grindle reconoció la paradoja: una campaña que funcionó sin planificación y a pesar de la resistencia inicial del área de marketing. «Abrió los ojos al departamento de marketing de Disney y Pixar a nuevas posibilidades de cómo crear una consciencia de marca para películas originales», señaló. O sea: les enseñó a hacer su trabajo haciendo caso omiso de sus jefes.
Para Pixar, que en los últimos tiempos apostó fuerte por secuelas y franquicias conocidas, Hoppers representa un caso raro de película original que logró visibilidad masiva sin apoyarse en personajes previos. Si ese camino puede repetirse, o si Tom fue simplemente un accidente con suerte, es la pregunta que el estudio todavía no sabe responder. Mientras tanto, recomiendo buscar el clip original en YouTube, activar el audio y dejarlo sonar mientras contestás-mails del trabajo. Te prometo que el día rinde mejor.
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