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Tormentas en Neuquén bajo alerta amarilla: el lunes pasa con chaparrones y el martes la cosa se complica

El Servicio Meteorológico Nacional emitió una alerta amarilla por tormentas para la tarde del martes en la Confluencia y gran parte de la provincia. Repasamos las recomendaciones oficiales para cuidarse en casa y en la calle, y por qué conviene revisar techos, desagües y objetos sueltos antes de que llegue el viento.

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Paola CardozoSalud y sociedad · · 4 min de lectura
Tormentas en Neuquén bajo alerta amarilla: el lunes pasa con chaparrones y el martes la cosa se complica

Me acuerdo de Doña Ramona, una vecina de Centenario que me cruzó una vez en la guardia del hospital con la cara larga y la ropa empapada. Me contó que la tormenta del martes anterior le había volado dos maceteros del balcón, le inundó el living y terminó esa noche en la sala de espera porque se le cortó la luz y se cayó cuando iba al baño a oscuras. Cada vez que escucho alerta amarilla por tormentas en Neuquén, pienso en ella y en la cantidad de cosas simples que se pueden hacer antes de que llegue el agua para no terminar como esa noche.

Es que esta vez el Servicio Meteorológico Nacional no se quedó solo en el pronóstico tibio: para el martes 20 emitió alerta amarilla por tormentas en la Confluencia y en gran parte del resto de la provincia neuquina, una señal que aparece cuando hay fenómenos meteorológicos con capacidad de daño y riesgo de interrupción momentánea de las actividades cotidianas. El lunes, en cambio, arrancó con un panorama más amigable: lluvias débiles y dispersas durante toda la jornada en la capital, con una máxima que tocará los 20 grados y una mínima nocturna que bajará hasta los 6, viento del noreste con ráfagas que pueden llegar a los 41 kilómetros por hora y una presión atmosférica de 1010 hectopascares, un valor que ya empieza a marcar inestabilidad en el ambiente.

Qué dice la alerta amarilla y por qué importa

Para el martes, el termómetro se moverá entre los 11 y los 18 grados, pero lo más relevante es lo que puede caer del cielo. La alerta amarilla no es un aviso para entrar en pánico, sino una advertencia concreta: implica posibles daños y la chance de que se corten actividades cotidianas como el transporte, el suministro eléctrico o el funcionamiento de escuelas y comercios. Por eso, cuando se activa este nivel, conviene tomar las recomendaciones como una lista para hacer antes de que el cielo se cierre, y no como un dato más para mirar por la ventanilla mientras se toma mate.

  • Evitar salir de casa mientras dure la tormenta, salvo que sea estrictamente necesario.
  • No refugiarse bajo árboles ni quedarse cerca de postes, columnas o cables eléctricos caídos.
  • Asegurar objetos sueltos en patios, terrazas y balcones antes de que lleguen las ráfagas de viento.
  • Revisar desagües, canaletas y rejillas para que el agua pueda escurrir sin anegamientos.
  • No circular por calles con agua acumulada ni cruzar cauces o cañadones con caudal, aunque parezcan superficiales.

La Autoridad Interjurisdiccional de Cuencas, además, prevé que la inestabilidad se extienda durante las próximas horas, así que el panorama no se agota en el martes: la idea es mantenerse atentos a las actualizaciones del pronóstico y no confiarse porque en un momento el cielo parezca abierto.

La casa como primera línea de defensa

Antes de que llegue la tormenta, vale la pena mirar la casa con el mismo ojo con el que uno revisa el auto antes de un viaje largo. El techo es la primera cubierta que tenemos, como el techo del auto, y si tiene alguna teja floja o una chapa mal amurada, el viento se encarga de convertirla en proyectil. Las conexiones eléctricas exteriores, los cables de la galería y los artefactos del patio también merecen una revisada, porque el agua y la corriente eléctrica son una combinación que termina siempre mal. Y los clásicos que muchas veces se olvidan: una linterna con pilas cargadas a mano, el botiquín de primeros auxilios a la vista y, si se tiene, una radio a pilas para seguir el parte meteorológico si se corta la luz. Son pequeños detalles que, como me dijo una vez un bombero veterano, separan un mal momento de una tragedia familiar.

Y después de la tormenta, cuando el sol vuelva a salir como si nada hubiera pasado, conviene volver a recorrer la casa. Si algo se voló del balcón, puede haber terminado en la calle o en el techo del vecino. Si el agua se metió por alguna ventana o rejilla, secar rápido y revisar paredes y cielorrasos ayuda a evitar manchas de humedad y, sobre todo, cortocircuitos. Son gestos pequeños, de esos que Doña Ramona aprendió a la fuerza después de su mala noche, y que ahora forman parte de su rutina cada vez que el pronóstico anuncia alerta amarilla.

PC
Paola CardozoSalud y sociedad

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