Un candado, una bici y una multa millonaria: la historia neuquina que sacude a los supermercados
La Justicia de Neuquén confirmó que un comercio debe responder por la bicicleta robada de su playa de estacionamiento. La sanción, cercana a los 4 millones de pesos, deja un mensaje claro para todos los supermercados del país.

Te voy a contar una escena que parece de todos los días, pero que terminó en un expediente judicial con números que asustan. Un hombre llegó en bicicleta a un supermercado de Neuquén capital, la ató con candado en el lugar habilitado para ese fin dentro de la playa de estacionamiento, cruzó la puerta corrediza y se metió entre las góndolas a hacer las compras de siempre. Cuando volvió a buscar el rodado, ya no estaba. Se había esfumado como si la tierra se lo hubiera tragado, sin testigos, sin ruidos, sin nada. Esa es la historia que me dejó pensando toda la semana y que quiero compartir con vos, porque toca un tema que nos pasa a casi todos: hasta dónde responde un comercio cuando te roban algo en el lugar que ellos mismos te ofrecen como cliente.
El damnificado hizo lo que cualquiera haría en medio de la bronca y la impotencia: fue hasta la Dirección Provincial de Protección al Consumidor y radicó el reclamo. Lo que pasó después es lo interesante. El organismo no le dijo al hombre que se arreglara, ni le sacó el cuerpo al asunto. Decidió imputar al supermercado por fallas en la seguridad de sus propias instalaciones y fijó una multa equivalente a cinco canastas básicas alimentarias. Para que te des una idea de lo que significa eso en los papeles: estamos hablando de cerca de 4 millones de pesos, una cifra que supera con holgura lo que habría costado reponer la bicicleta y que deja a las claras que la ley tomó el tema con toda la seriedad del caso.
El camino del expediente: de la góndola al estrado
El supermercado, claro, no se quedó de brazos cruzados. Ejerció su derecho de defensa en sede administrativa y, cuando vio que la sanción se mantenía, decidió llevar el reclamo a la Justicia. El fallo judicial fue terminante: ratificó la multa impuesta por la dirección provincial. Pero la pelea no termina ahí, y acá viene un dato que muchos no conocen. En paralelo, el dueño de la bicicleta mantiene abierta una causa en el fuero civil, donde puede reclamar el resarcimiento económico directo por el valor del rodado. ¿Y sabés qué? El expediente administrativo funciona como prueba preconstituida en ese proceso, es decir que todo lo que se acumuló en Protección al Consumidor le sirve como plataforma para pedir que le devuelvan la plata.
- El cliente había tomado los recaudos básicos: dejó la bici en el sector habilitado y la aseguró con candado.
- El comercio había habilitado la playa de estacionamiento como parte de su servicio al cliente.
- La Justicia entendió que quien ofrece ese espacio asume la responsabilidad por lo que pasa adentro.
- Los carteles de "no nos responsabilizamos por hurtos" no tienen valor legal y pueden generar una multa extra.
Ahora, me quiero detener en algo que me parece clave y que muchas veces se presta a confusión. La Dirección provincial fue muy clara al trazar una línea que para mí funciona como una comparación de la casa, de esas que uno hace para que se entienda sin vueltas. Si vos entrás al supermercado con la cartera colgada del hombro o con el celular en la mano, esos objetos personales van con vos: son tuyos, los custodiás vos, y si te los sacan mientras caminás entre las góndolas la responsabilidad es tuya. Pero si el comercio te dice "che, dejá el auto acá, dejá la bici acá, que tenemos un lugar pensado para eso", entonces ese lugar pasa a ser una extensión del servicio que te están vendiendo. Y si te roban ahí adentro, el que tiene que responder es el comercio. Es como cuando vas a un restaurante y dejás el abrigo en el perchero que te ofrece el mozo; si después no aparece, el local no puede hacerse el desentendido.
Y acá viene el otro punto que me parece importante remarcar, porque hay una costumbre instalada en muchísimos comercios que a partir de este caso queda claramente en jaque. Esos cartelitos que muchos supermercados y estacionamientos tienen pegados en la entrada, esos que dicen textualmente que no se responsabilizan por robos en el establecimiento, no tienen ningún valor legal. Para el organismo provincial, esa cartelería puede incluso inducir a confusión en el consumidor, y por eso advirtió que los locales que sigan exhibiendo esos avisos pueden recibir una infracción adicional, que termina en una multa extra. O sea, no solo no los salva de la sanción original, sino que les puede sumar otra encima.
Volvamos al hombre de la bicicleta
Cuando terminé de leer todo el expediente y las resoluciones judiciales, volví mentalmente a aquel hombre parado en la playa de estacionamiento, mirando el candado cortado y el lugar vacío donde había dejado su medio de transporte. Lo imagino guardándose la bronca, yendo a hacer el trámite, presentando papeles, yendo a la audiencia, esperando meses hasta el fallo. Y me imagino la mezcla de alivio y cansancio cuando se enteró de que la Justicia le dio la razón. No le devuelve la bicicleta, claro, pero le dice algo que para mí vale mucho más: que no estaba equivocado al reclamar, que los comercios no pueden mirar para otro lado cuando ofrecen un servicio y ese servicio falla, y que la ley, aunque a veces parece lenta, está del lado de la gente cuando la gente se anima a pedir lo que le corresponde. Y a vos, ¿te pasó alguna vez de encontrarte con un comercio que desconoció su responsabilidad ante un robo en su estacionamiento? Contame tu experiencia, que en esta sección las historias de los lectores son las que más nos enseñan.
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