Veinticinco años después, La momia sigue siendo la aventura que Hollywood no supo repetir
El film de Stephen Sommers reestrenó al monstruo clásico con Brendan Fraser y Rachel Weisz, abrió una trilogía y dejó una huella que el cine de aventuras todavía no termina de digerir.

Acá estamos, otra vez, hablando de La momia como si fuera una rareza de culto. Y sin embargo no lo es: es una superproducción de 1999 que juntó a Brendan Fraser y Rachel Weisz, le puso un sarcófago nuevo a un monstruo con décadas de historia y, sobre todo, demostró que la aventura con aroma a polvo de Egipto podía ser divertida sin necesidad de tomársela demasiado en serio. Casi un milagro en estos tiempos.
De las arenas de Hamunaptra a Hollywood
La historia arranca como tantas otras: una expedición a unas ruinas, en este caso las de Hamunaptra, la mítica ciudad de los muertos. Hasta ahí llegan Rick O'Connell, el aventurero con cara de no haber dormido bien en su vida (Fraser, en uno de sus mejores trabajos), y Evelyn Carnahan, la egiptóloga interpretada por una Rachel Weisz que parece salida de un escritorio de Oxford y termina metida en medio de un apocalipsis. El hallazgo de la tumba de Imhotep, un sacerdote maldito, es lo que enciende la mecha. Su regreso como momia no es exactamente una sorpresa: es lo que el público fue a buscar al cine.
El director Stephen Sommers apostó a una mezcla que en los papeles suena rara: terror clásico, acción a todo trapo y romance con chistes. Y le salió bien. La amenaza de Imhotep funciona como motor, sí, pero el verdadero corazón late entre Rick y Evelyn, dos personajes que se pelean, se gustan y se bancan mutuamente mientras el mundo se les viene encima. (Y sí, ahí está la sombra de Indiana Jones, pero Sommers la usa sin copiarla: le agrega humor, le saca solemnidad y le mete un par de escenas de acción que todavía se recuerdan.)
Una trilogía con sus bemoles
- La momia (1999): el arranque, la dupla Fraser-Weisz y la maldición de Imhotep en Hamunaptra.
- El regreso de la momia (2001): Sommers repite fórmula, ahora con los protagonistas casados y un hijo en camino en medio del caos.
- La momia: La tumba del emperador Dragón (2008): el cierre de la saga, con un cambio de elenco y de locación que dejó a más de uno con gusto a poco.
De las tres, la primera es la que sigue viva. Y no por casualidad: tiene la frescura de un proyecto que todavía no se midió con la vara de la franquicia. Después vinieron las secuelas, que repitieron la fórmula con menos gracia, y el intento fallido de reboot con Tom Cruise, que confirmó algo que muchos intuíamos: sin Fraser y sin ese tono de aventura con humor, La momia pierde bastante.
Mi recomendación, si te cruzás con un día de lluvia y ganas de pochoclo: sentate y mirá la original. Tiene arena, maldiciones, ratas del tamaño de un terrier y una de las mejores escenas de Brendan Fraser peleando con una momia en un avión. Después me contás.
Comentarios
0Todavía no hay comentarios. Sé el primero.
Seguí leyendo

Vibrant Visuals: el esperado cambio gráfico de Minecraft ya tiene día de estreno

La biopic de Moria Casán en Netflix recrea su enfrentamiento con la policía en plena dictadura

La serie de Netflix del creador de 'The Rookie' ha sido cancelada tras dos temporadas a pesar de haber sentirse “muy positivo” para ser renovada
