A los 66 años, Jean-Claude Van Damme cambia la pesa por la postura: así entrena hoy el hombre del split
Con décadas de karate, culturismo y lesiones a cuestas, el actor belga reorganizó su rutina para priorizar la movilidad, el control y las cargas moderadas. Habla de sus hábitos desde la bici estática hasta el yoga isométrico que practica hace más de 25 años.

Me acuerdo de la primera vez que vi a Jean-Claude Van Damme en una pantalla, ahí por los noventa, haciendo una patada que parecía desarmar a un rival con un solo movimiento. Hoy, a los 66, aquel despliegue descomunal ya no se sostiene igual, y él lo sabe mejor que nadie. Lo vi confirmado mientras releía su rutina actual, pensada para un cuerpo que arrastra varias décadas de exigencia extrema: lesiones que fueron obligándolo a barajar y dar de nuevo, hasta armar un esquema donde la pesa dejó de ser la estrella.
Una base construida desde los 10 años
El punto de partida del belga sigue siendo el karate Shotokan, que comenzó a practicar a los 10 años, el cinturón negro que llegó una década más tarde y el Campeonato Europeo de 1979, en el que representó a Bélgica. En paralelo se metió de lleno en el culturismo y se consagró campeón del Mr. Bélgica en 1978. Esa combinación de fuerza, elasticidad y técnica de combate definió su figura en las películas de acción de los ochenta y noventa, cuando el cuerpo era herramienta de trabajo y a la vez tarjeta de presentación.
Fuerza por grupos, técnica por encima de todo
La rutina de fuerza actual está organizada por grupos musculares, dos por jornada y alternando día por medio. La consigna central es la ejecución: espalda recta, caderas bien posicionadas y repeticiones controladas, con cargas moderadas. La idea, según sus propias palabras, es llegar al cansancio muscular sin castigar las articulaciones. "A medida que envejezco, he intentado equilibrar mucho más mi entrenamiento", reconoció. "Adopto un enfoque inteligente, aprendiendo de experiencias previas para asegurarme de no lesionarme la espalda ni las piernas." Para quien se inicia, la recomendación es práctica: empezar con muy poco peso, incluso un kilogramo, y repetir el movimiento hasta tener una postura sólida antes de sumar carga.
Cardio, yoga e isométricos: la triada que lo sostiene
El cardio aparece dos o tres veces por semana, y la bicicleta estática es la herramienta preferida porque sube las pulsaciones sin el impacto de otras actividades. Durante esas sesiones presta atención a la respiración y a las señales del cuerpo. El yoga y los ejercicios isométricos cierran el plan, y los incorporó hace más de 25 años, después de una lesión, justamente para recuperar flexibilidad y control. "Me lesioné, así que me rehabilité para ganar flexibilidad, destreza y ponerme en forma", resumió. La mayoría de estos ejercicios no requieren máquinas ni grandes espacios: se pueden hacer en una habitación, en una plaza o en cualquier rincón tranquilo.
Una lista simple para entender el método
- Fuerza por grupos musculares, dos por jornada, día por medio, con cargas moderadas y foco en la técnica.
- Cardio en bicicleta estática, dos a tres veces por semana, priorizando la falta de impacto articular.
- Yoga y ejercicios isométricos, incorporados tras una lesión, como vía para recuperar flexibilidad y control corporal.
- Trabajo de respiración durante las sesiones, como parte central del entrenamiento.
- Recomendación para principiantes: empezar con un kilogramo y consolidar el movimiento antes de subir la carga.
Cuando uno mira esta rutina desde afuera, lo que ve es a un hombre que aprendió a escuchar a su propio cuerpo en lugar de doblegarlo. La imagen del astro del cine de acción haciendo sentadillas en una sala hogareña, pedaleando sin prisa en una bici fija o sosteniendo una postura isométrica en el piso, contrasta con aquel personaje que se descolgaba de las paredes. Pero es la misma persona. Y es, en buena medida, la prueba de que los ídolos de fierro también envejecen: lo que cambia es el modo en que deciden seguir entrenando, no las ganas de moverse.
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